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Ha pasado mucho tiempo ya desde que la estrenaron, pero por fin puedo decir que he visto la tercera entrega cinematográfica de las aventuras del superhéroe arácnido más famoso a este lado de la Vía Láctea. Creo recordar que fui a ver las dos primeras al cine, y que de hecho me gustaron. Pero por alguna razón este nuevo episodio no terminaba de llamarme la atención.
Spider-Man 3 (dirección de
Sam Raimi; guión del propio Raimi, su hermano
Ivan y
Alvin Sargent, sobre un personaje original de
Stan Lee y
Steve Ditko) es una película entretenida, perfecta para pasar un buen rato. Lo malo es que aspira a más que eso… pero no lo consigue.
El mayor y más inminente problema de esta tercera película, que sin duda es peor que sus dos predecesoras, es el exagerado número de subtramas que podemos encontrar en ella. Según IMDb, la trama para esta tercera película llegó a ser tan densa que los responsables consideraron dividir la película en dos, ya que había material más que de sobra para ello. Pero al no ser capaces de encontrar un clímax efectivo que sirviera de puente entre ambos films, al final se decidieron a condensarlo todo en poco más de dos horas de metraje. Yo, la verdad, me lo creo. Y se nota.
La ingente cantidad de subtramas, de personajes con historias propias que pululan sin pausa por la pantalla intentando hacerse un hueco, tan sólo consiguen en realidad empantanar la película, y ralentizar su ritmo. Y quiero que quede claro que todas están muy bien hiladas. Todas tienen su lugar, y todas se entrelazan entre sí en una perfecta obra de ingeniería. Pero el daño es aún así inevitable. Muchos hilos argumentales carecen del suficiente desarrollo, y a la vez resulta muy difícil digerir toda la información con la que, como espectadores que somos, se nos bombardea durante todo el metraje.
Me ha costado mucho decidirme, pero creo que la trama principal se centra en la rivalidad Peter Parker/Harry Osborn. La historia entre ellos llega aquí a su tercer acto, que empieza por todo lo alto.
(Spoilers)Osborn, bajo la identidad de Nuevo Duende Verde, ataca a Spidey, y pronto las caretas son alzadas. Es una lucha de persona contra persona, y es Parker el que finalmente gana, dejando a su amigo inconsciente y, muy convenientemente, con amnesia. Lo que viene a cerrar, creo, el planteamiento de esta historia principal de la película. A partir de ahí, la amistad entre ambos vuelve a fortalecerse, lo que solo cambiará cuando Osborn recupere la memoria, en lo que es el primer turning point de la trama principal. Osborn se vuelve contra Parker, hasta el punto de enfrentarse a él de nuevo en un combate a vida o muerte, que acaba con Osborn derrotado y humillado. El segundo turning point llegará cuando Parker pida su ayuda para rescatar a Mary Jane, y Osborn acabe aceptando, lo que llevará a la muerte de éste en brazos de su de nuevo amigo, en lo que es el clímax de la trama. Es de señalar que este segundo turning point, que por supuesto desatará el clímax, es provocado por Parker con su petición de ayuda, pero es realmente hecho posible gracia a la intervención del mayordomo de Osborn, un personaje que, creo recordar, no había tenido ningún peso en las dos películas anteriores, así como tampoco lo tiene en ésta. La consecución del clímax, así, pierde fuerza, al ser un nimio personaje, ajeno a la trama, el que lo provoca definitivamente. Mejor hubiera sido, no sé… Que Parker y Osborn se molieran a palos, descargando su rabia y tensión, hasta acabar llorando amargamente uno en los brazos del otro. Eso, o, bueno, algo menos gay.(Fin Spoilers)Pero el hecho de que ésa (la relación Parker/Osborn) sea la trama sobre la que gira la película (porque, al fin y al cabo, también es en torno a la que gira toda la trilogía), no quiere decir que el film esté completamente organizado en torno a ella. Una innumerable cantidad de subtramas, como ya he dicho, intenta hacerse paso a costa del ritmo interno de éste.
La relación Peter Parker/Mary Jane Watson es la subtrama con más peso en la película, y obviamente está muy relacionada con la trama principal. Ambas se entrecruzan perfectamente, sin ninguna fisura aparente, igual que en esta última también afecta la subtrama de Venom, que
(Spoiler)impulsa a Parker a potenciar su recién descubierto egocentrismo, lo que le aleja de Mary Jane.(Fin Spoiler)Poniéndonos quisquillosos, incluso podríamos encontrar otra subtrama en la relación entre os personajes de Mary Jane y Osborn, aunque más bien ésta no sea más que una pequeña ramificación de la citada historia Parker/M.J. Watson.
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Luego está la subtrama que trata la relación entre el simbionte extraterrestre posteriormente conocido como Venom y Parker/Spider-Man. Para empezar, aquél aparece de improviso, sin avisar, sin explicaciones y, lo que es peor, sin razón aparente. Simplemente, ahí está. Una señal inequívoca de que un guión no está todo lo perfecto que podría.
El simbionte
(Spoilers)se sube a la moto de Parker, que casualmente pasaba por allí, y luego se vuelve uno con su traje arácnido. Nuestro héroe acaba por supuesto rindiéndose a la influencia potenciadora que ejerce sobre él, lo que repercute, como ya he comentado, en la subtrama Parker/Mary Jane, que conduce a ambos al distanciamiento. Es curioso, por cierto, cómo Raimi trata estas escenas en las que un Parker con el ego por las nubes se pasea todo chulo por las calles de Nueva York. Las satiriza tanto, presuntamente queriendo destacar el patetismo de la situación, que a punto están de no funcionar.(Fin Spoilers) Unas cuantas veces llegué a preguntarme, amante del cruce de géneros como soy yo: ¿Esto qué es? ¿Es una comedia? ¿Es un drama? ¿Es un avión?
Parker cae muy bajo, aunque la verdad es que no llega a terminar de tocar fondo. Apretando un poco más las tuercas podría haber llegado a hundirse del todo, lo que habría dotado de mayor carga dramática a todo el proceso que sufre el personaje, igual que a su posterior recuperación. No es un delito, claro, pero habría estado mejor.
El segundo
turning point de esta subtrama llega cuando el simbionte
(Spoiler)utiliza como vehículo al personaje de Eddie Brock para dar vida a Venom, que será el que fuerce el punto culminante de la película: la batalla final en la que se dan los diferentes clímax de la mayoría de las subtramas, así como el de la trama principal.(Fin Spoiler)Otras subtramas dignas de mención son:
- La relación Peter Parker/Gwen Stacy, que podría haber dado para mucho más, de haber contado con más minutos. Basándonos en lo poco visto de él, el personaje de Gwen no es para nada relevante en la historia.
- La relación Peter Parker/Eddie Brock, que comienza siendo una despiadad competencia laboral, y termina siendo un
(Spoiler)despiadado combate a muerte.(Fin Spoiler)- E incluso el interés amoroso no corresponido de Eddie Brock por Gwen Stacy.
Por si todo esto fuera poco, aún hay una subtrama más, que se centra en el tercer malo de la película: Sandman.
Es innegable que las escenas de acción en las que sale son las mejores, que los efectos especiales son inigualables, y que es un personaje que, dedicándole el suficiente tiempo, puede ser muy interesante. Pero sobra. Totalmente. SO-BRA.
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Al parecer éste fue el malo alrededor del cual Sam Raimi quiso en un principio que girara esta tercera entrega, pues es uno de sus personajes preferidos. Pero Venom acabó siendo añadido a la mezcla, en parte para complacer a la comunidad fan, con lo que todo el planteamiento cambió. La historia creció, las subtramas se multiplicaron, y Sandman permaneció. Hasta ahí, todo perfecto.
Dejando aparte favoritismos o sentimentalismos, ya he dicho que sobran subtramas. Creo firmemente que, con un par de ellas menos, la película sería mejor, pues el resto tendrían más espacio para ser convenientemente desarrolladas.
Ahora bien, todas las subtramas están fuertemente relacionadas entre sí, con lo cual suprimir cualquiera de ellas podría tener consecuencias desastrosas para la estructura del guión. Un momento, ¿he dicho todas? No, la de Sandman no.
Flint Marko es un convicto que logra eludir a la justicia para ir en busca de lo que más ama en este mundo: su hija pequeña, que sufre de una grave enfermedad. Su obsesión por curarla es todo lo que le impulsa. Ese amor es el motor de esta subtrama, que tiene su primer
turning point en el momento en que
(Spoilers)Marko, huyendo de la justicia, acaba en medio de un experimento desmolecularizador de arena, que le hace mutar y conseguir sus poderes. Así, en su empeño de conseguir dinero para tratar la enfermedad de su hija, se cruzará en el camino de Parker/Spider-Man. En un segundo turning point que llega de modo un tanto casual y por tanto, poco efectivo, Parker descubre que en realidad fue Marko el verdadero asesino de su tío Ben.(Fin Spoilers)Ése es el único vínculo de unión entre la subtrama de Sandman y el resto de la película. Y, como vínculo, la verdad es que es muy débil, por lo rebuscado. Depende demasiado de la casualidad.
Removiéndolo, con un simple e indoloro corte que no afectaría para nada al resto, la historia de Sandman quedaría totalmente aislada del resto de la película.
Quiero dejar claro que, como espectador, me gusta la historia de Sandman y su amor incondicional por su hija enferma. Pero pese a que me agrada, no llego a sufrir con ellos. Y no creo que nadie lo haga.
Sabemos que él está muerto de dolor por ella,
(Spoiler)aunque para ello tengamos que depender exclusivamente de una muy corta escena entre padre e hija y de un simbólico medallón que claramente no tiene más función que ésa: servir de símbolo que recuerde que todo el mal que pueda hacer Sandman lo hace por una buena causa. Pues vale. Demasiado poco, diría yo.(Fin Spoiler)Pero si suprimiéramos esta subtrama, como decía, la estructura de la película seguiría siendo exactamente la misma. No perdería ni un ápice de fuerza. Y así habría espacio para desarrollar más el resto de subtramas o escenas que lo necesitan. Una solución fácil que puede ser imposible de ver si el guionista no está dispuesto a desprenderse de aquello que le gusta, aunque no termine de funcionar.
Pese a todo,
Spider-Man 3 es una buena película, entretenida y agradable. Con fallos sí, pero con muchas virtudes. Aunque muchas de ellas queden ocultas por una oprimente sensación: been there, done that.
Nos Vemos En El Cine: Declaración de Intenciones.