
Como ya saben hasta los sordos, durante los últimos meses he estado dibujando una novela gráfica que espero me reporte fama y fortuna (y no necesariamente en ese orden). Creo que soy bastante exigente conmigo mismo, y siempre trato de dibujar cada viñeta lo mejor posible. Eso, sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo, claro. A veces, simplemente estoy hasta las narices de una página, y quiero terminarla cuanto antes y ponerme a hacer otra cosa. Afortunadamente, eso no pasa mucho.
El criterio más o menos estricto por el que me rijo para dar por acabada una página se puede formular en forma de honesta y brutal pregunta: "¿Pagaría por esto?" Como una amiga mía me dijo hace varias semanas, ésa es una buena forma de volverme loco y tener ataques de ésos que te hacen echar espuma por la boca (o, incluso peor, rasgar las páginas y comértelas a bocados).
Aun así, creo que he de hacerlo. Es difícil ser objetivo e imparcial con algo que (a) estoy haciendo yo; y (b) está recibiendo horas, horas, y más horas de mi más ferviente dedicación. Pero trato de hacerlo lo mejor posible y, cuando me pregunto si pagaría por la página en cuestión, trato de contestar de la manera más honesta posible. En la mayoría de casos, la respuesta es sí, pagaría por esa página. No mucho dinero, desde luego; pero sí pagaría dos o tres dólares por el cómic, e incluso diez o quince por la página original. Y entonces empiezo a darme palmaditas en la espalda, y me digo lo bueno que soy, y lo aún más bueno que estoy.
Es en esos momentos cuando es imprescindible echarle un vistazo a los dibujos de mis artistas favoritos. Nada como una buena dosis de Joe Madureira, Jeff Scott Campbell, Michael Turner o Greg Land, para que se me quite la tontería de golpe y por una semana.
Estos dos dibujillos que acompañan mi divagación de hoy son obra del, en mi opinión, mejor dibujante del panorama actual: Jeff Scott Campbell. No importa lo que haga, el arte de Campbell siempre me deja con la boca abierta, los ojos todavía más abiertos, y la total certidumbre de que aún me queda

mucho, mucho, mucho por aprender.
Y no es sólo que Campbell dibuje superhéroes como nadie, expresiones faciales más que emotivas, y sus páginas contengan tanto dinamismo como una película de acción. No. Es que encima el hombre es un prodigio de la caricatura, y del convertir en dibujo animado a cualquier persona, manteniendo un parecido asombroso al mismo tiempo que lo transforma en un bidimensional personaje animado. Y, para muestra, estos dos botones.
Como todos los lectores del blog somos fans de
Buffy (la serie; ya sé que lo de la prota está abierto a debate), he decidido poner estos dos dibujos en vez de otros no menos increíbles (a ver si un día me estiro y pongo sus versiones de Scarlett Johannson y Denise Richards). El primer dibujo, con Buffy sola, guarda cierto parecido con SMG, pero tampoco demasiado (aun así, el dibujo es fantástico: me encanta la faldita). Pero la segunda imagen es
the milk, vamos. Tanto la más tradicional caricatura de SMG como la versión más comiquera son clavaditas a la rubia cazavampiros. Willow es un poco más discutible; pero los dibujos de Xander y Dawn podrían ser fotografías, demonios. Y nadie que conozca a James Marsters sería incapaz de no reconocerlo en esta versión de cómic.
Así que, lo dicho: cura de humildad, que nunca viene mal. Enjoy!