Me gusta leer y ver la tele

Thursday, August 18, 2011

La vida es furia

Hace un par de meses, mi querido amigo y coblogueador oficial del reino Nash me regaló los tres primeros libros del Códice Alera, la serie de fantasía escrita por Jim Butcher, autor al que tanto Nash como yo idolatramos debido a su magnífica serie de fantasía urbana The Dresden Files. Sin embargo, Nash me regaló estos libros con una condición: que le dijera, dado que no están disponibles en español, de qué demonios va la cosa, y si valen la pena o no. Y aunque aún me quedan dos por leer, la opinión me la he formado ya, así que no voy a hacer esperar más al sufrido general alicantino.

Las furias de Calderón, el primer libro de la serie, es una novela de la fantasía más tradicional, ésa protagonizada por magos, caballeros, reyes, y príncipes. En este primer volumen, Butcher se dedica primordialmente a construir el mundo en el que se desarrollará el resto de la saga, un mundo interesante y hasta cierto punto original. En este mundo fantástico, todas las personas tienen acceso a una furia en particular a quien pueden controlar. Estas furias son lo que en otras novelas de fantasía hemos visto como espíritus elementales, pues se dividen básicamente en furias de tierra, agua, fuego y aire. Estas furias viven libres por el mundo hasta que la persona adecuada encuentra la que le toca y forja un vínculo eterno que le permite controlar a la furia en cuestión. Por tanto, algunas personas controlan el agua, otras la tierra, otras el aire, etcétera; pero todo el mundo tiene una furia más o menos poderosa a su disposición. Un momento... ¿he dicho todo el mundo?

Sin destripar demasiado del argumento principal, diré que la novela de Butcher sigue una estructura similar a la que otro de mis escritores favoritos, Greg Keyes, suele usar con resultados excepcionales. A lo largo de los primeros capítulos del libro, el autor va introduciendo distintos personajes con sus distintas líneas argumentales, y poco a poco los caminos de dichos personajes se intersectan a veces predeciblemente, a veces de forma inesperada. Uno de estos personajes, como ya habréis adivinado, es un pobre chaval que todavía no ha encontrado a su furia, y dado que a su edad todo el mundo ya ha encontrado a la suya, la mofa y el escarnio lo persiguen allá donde va. Y ni qué decir tiene, nuestro joven amigo acaba envuelto, sin comerlo ni beberlo, en tramas políticas, conspiraciones regicidas, y sucesos que amenazan con destruir el mundo tal y como lo conocemos.

¿Suena interesante? Espero que sí, pues el libro es muy entretenido y está muy bien escrito. Y no sólo está muy bien escrito, sino que el tono y las voces de los personajes son completamente diferentes a The Dresden Files. Tan diferentes, de hecho, que me cuesta creer que ambas series hayan salido de la misma metafórica pluma, lo que lleva inevitablemente a la odiosa comparación: ¿cuál es mejor: The Dresden Files, o The Codex Alera? La respuesta políticamente correcta, que ambas son estupendas y muy diferentes, es tan cierta como insatisfactoria, así que me veo obligado a elegir y decir que, en mi opinión, las aventuras de Harry Dresden son infinitamente superiores. ¿Por qué? Porque Harry Dresden es el tipo de personaje que me encanta: un tipo duro, socarrón y sarcástico, obstinado y testarudo, que sigue haciendo gracias mientras le parten la cara una y otra vez, y que es tan terco como gracioso, tan carismático como hilarante. Ese sentido del humor que impregna los libros de The Dresden Files no aparece por ningún lado en Furies of Calderon, cuyo tono es mucho más serio y solemne. Personalmente, prefiero lo que en inglés llamaría badass one liners in desperate situations: las frasecitas sarcástico-chulescas que Dresden deja caer por doquier cada vez que está al borde de la muerte (o sea: cada dos páginas.) Furies of Calderon es un libro estupendo, pero el humor que tanto me agrada en The Dresden Files y que, en mi opinión, no sólo caracteriza a la serie sino que la separa del resto de novelas de fantasía urbana que se publican en la actualidad, es algo que está ausente en el Códice Alera (al menos en el primer libro), y aunque sé que hay millones de lectores de fantasía que prefieren sus sagas épicas y serias, yo prefiero las mías con cachondeo y levedad, más ligeritas que graves. Por tanto, a nadie debe extrañarle que, si tuviera que irme a una isla desierta con espacio en la maleta para una sola serie de libros escrita por Jim Butcher, dejaría el Codex Alera en mi estantería y empaquetaría a Harry y compañía más rápido de lo que puedo decir Bob the skull.

Finalmente, y para concluir esta tremenda parrafada, dejadme recalcar una vez más que Las furias de Calderón es un libro magnífico, y no sólo pienso seguir leyendo la serie con agrado e interés, sino que la recomiendo a cualquier aficionado a la fantasía. Pero que nadie se llame a engaño: si alguien empieza a leer esta saga esperando encontrar al equivalente fantástico de Harry Dresden, más le vale armarse no sólo de paciencia sino contra el desengaño, pues Harrys no hay más que uno.

11 comments:

Nash said...

Me alegra saber que te gusto y más todavia que no tenga nada que ver con la saga de Dresden, a mi me parece un acierto he leido a varios autores que empiezan otra serie de libros y los personajes son los mismo que en sus novelas anteriores pero cambiado el nombre y eso me parece un error. Dresde esta genial pero creo que en un mundo medieval no tendria sentido sus comentario cachondos. Tambien piensa que es el primer libro y Butcher va mejorando novela a novela asi que la saga promete....NECESITO UN TRADUCTOR :-(

Mario Alba said...

Sí que promete la saga, sí. Tendré que continuar leyendo a ver qué pasa a continuación, especialmente debido a que, como bien señalas, los libros en la series de Butcher siempre van mejorando.

Y me uno a tu grito de guerra: ¡necesitas un traductor! (hahaha)

Anonymous said...

¿Harry Dresden meets Greg Keyes? ¡Suena bien!

Matices de levedad humorística aparte, claro. Y que no le quepa duda a nadie de que yo prefiero mis libros/series/películas con humor. Más o menos, dependiendo el momento, pero siempre presente. Entre otras cosas, por eso no me gustaba Flashforward, mira.

En fin, antes me pondré en serio con los Dresden Files, que ya me están llamando a gritos otra vez.

Nash, lo que necesitas es leer con un diccionario al lado. Así empecé yo. Te aseguro que para el tercer o cuarto libro casi ni te hará falta mirarlo.

Por cierto, Fel, siento haber reventado el orden de las fotos en los posts, al colar el mío de Harry a destiempo. Oops!

Mario Alba said...

Hahaha. No te preocupes por el orden de las fotos, Hal, que no es importante. Y sigue con Harry Dresden, que devorarás la serie en poquísimo tiempo!

Anonymous said...

Sí, seguiré pronto con ello. El problema (bendito problema) es que, como coja ritmo, voy a pasar unas cuantas semanas sin hacer otra cosa que leer. Que me conozco.

Mario Alba said...

Exacto: vaya problema, hahaha.

Nash said...

Lo del diccionario lo intente pero me desespere a la tercera pagina :-( pero prometo que lo volvere a intentarlo

Mario Alba said...

A ver si es verdad!

Anonymous said...

Creo que sirve mejor si intentas no buscar el significado de todas las palabras que no sepas, Nash. Las que puedas sacar por el contexto, aunque no estés del todo seguro, pásalas de largo. Quizá malentiendas cosas, pero la sensación que da estar progresando lo merece.

Ánimos y mucha fuerza mental desde Valladolid.

Mario Alba said...

Lo mismo desde Dalton!

rododendron said...

Ya ha sido traducido al español. Con el título de Las Furias de Alera.