Aquí tenéis la tercera y última parte de esta serie sobre el retrato fantástico para mi amiga. Lo primero que hice una vez hube calcado el boceto ampliado fue concentrarme en la cara. Si no hacía bien la cara, no hacía falta que me molestara en terminar el resto, así que, usando las decenas de fotos que mi amiga me mandó, me puse manos a la obra. Antes de ponerme a dibujar en la lámina final, hice varias pruebas y estudios en otras hojas de papel, y cuando por fin estuve relativamente satisfecho con el parecido, traté de olvidarme de la dichosa cara por un par de días. Para lograrlo, me puse a trabajar en el felino que, para entonces, ya había decidido iba a ser una especie de tigre mutante. Tras buscar varias fotos de tigres en Internet, empecé por la cara y fui bajando poco a poco hasta terminar con la cola. Dicha cola, los dientes, y las rayas indican que no es un tigre normal, pero el parecido está ahí y es innegable que, si no es un tigre, es su equivalente fantástico. Y ya que hablo del tigre, diré que su pata delantera es mi parte favorita de todo el dibujo. ¿Extraño? Es posible.Una vez hube terminado con el tigre, volví a mis bocetos del rostro de la guerrera, y reproduje mi favorito en la lámina final. Una vez hecho esto, me puse a trabajar en la armadura, que, como podéis observar, varía un poco con respecto al boceto preliminar. Aparte de las extrañas runas mágicas, cambié la forma en que la coraza se cierra en el costado, y añadí también las placas para proteger el cuello. En lo que a las manos se refiere, añadí guantes sin dedos, y añadí más detalles a la vaina del puñal. Finalmente, redibujé los detalles del arco para alterar levemente la perspectiva del boceto original, y di por terminada la figura principal.
Justo cuando iba a empezar a dibujar el dragón me enfadé conmigo mismo por dibujar siempre el mismo tipo de dragón, así que decidí borrar el encaje original y hacer algo completamente diferente. Para crear una cabeza completamente distinta pero reptiliana y realista al mismo tiempo, me puse a buscar fotos de lagartos en Internet, y afortunadamente me crucé con el horned lizard y con el armadillo lizard (cordylus cataphractus). Si miráis las fotos de ambos, podréis ver que la cabeza de mi dragón es una mezcla de los dos, y que la cola la tomé prestada tal cual del cordylus. Para el cuello y lo poco que vemos del cuerpo, simplemente repetí la textura de la cola y creé placas que no fueran tan espinosas, porque no tendría sentido que lo fueran. Esta textura de la cola la usé también en el ala, para la que me basé en alas de murciélago pero tratando de darle una textura más escamosa que membranosa. Además, había tenido claro desde el principio que el interior del ala iba a ser negro para resaltar la cara de la guerrera, que destaca al estar rodeada de un tono oscuro.
Finalmente, me puse a trabajar en el sol que, curiosamente, fue uno de los elementos más difíciles del dibujo porque, hiciera lo que hiciese, nunca estaba satisfecho. Tras probar varias cosas, al final terminé haciendo lo que veis en el dibujo terminado, asegurándome, eso sí, que el extremo del arco estaba situado en el centro de la circunferencia, para cerrar así el equilibrio geométrico con que inicié el boceto cutre original.
Una vez terminado el dibujo, lo aparté de la mesa y lo dejé reposar varios días, echándole algún vistazo rápido de vez en cuando (probablemente más de los que debería). Cuando sentí cierta distancia y desconexión, volví al dibujo e hice varios retoques aquí y allá, básicamente sombras y tonos, pero también algún detalle de la cara. En un momento dado, no obstante, tuve que decir basta, porque, de no ser así, podría haberme pasado las siguientes semanas retocándolo todo, y tampoco era plan.
Y creo que esto es todo lo que tengo que decir sobre el dibujo, que no es poco. A mi amiga le encantó, yo me lo pasé en grande durante las más de quince horas que acabé dedicándole al proyecto, y encima me saqué una pasta. Espero que os haya resultado interesante!




