Grave Peril, el tercer libro de la serie
The Dresden Files, es tan entretenido como las dos entregas anteriores. Una vez empieza la acción (o sea, desde la primera página), no hay ni un momento de descanso, ni un solo lugar en el que poder cerrar el libro y continuar al día siguiente. Jim Butcher sabe cómo yuxtaponer una escena intensísima tras otra, y cómo hacer sufrir al pobre Harry, a quien, como siempre, le dan las suyas y las de un bombero.
Pese a que el libro es estupendo y se lee en un suspiro, hay dos cosas que no me gustan en esta entrega. Una es subjetiva, y es el personaje de Michael, tan fanático y tan devoto. Es el típico personaje cuya contrapartida real no soporto, el tipo de persona de quien trato de distanciarme. Por ello, me pasé el libro deseando que muriera de forma horrenda y dolorosísima; deseo este que, por supuesto, no revelaré si se cumplió o no.
La segunda queja que tengo es más objetiva y ciertamente más grave que la primera. En las dos entregas anteriores, la aventura empieza al principio del libro y continúa sin ningún tipo de florituras temporales. Esta tercera, en cambio, comienza
in medias res, técnica con la que realmente no tengo ningún problema… siempre que se expliquen las cosas en algún momento. Y ése es el problema. Digamos que la acción en
Grave Peril comienza en
C, luego vuelve a
B, y después continúa con
D y avanza hasta el final. En el
segundo libro se hacen referencias a la primera aventura, y si has leído dicho
primer volumen, sabes de qué va la cosa, pero los sucesos de ese libro apenas influyen el desarrollo de la historia. En esta tercera novela, sin embargo, tenemos referencias a tres aventuras pasadas: las recogidas en las dos primeras entregas de la serie, que no influyen demasiado el desarrollo de la historia, y referencias a una tercera aventura (que sería
A en mi esquema temporal de hace varios renglones) que transcurre entre el segundo y este tercer libro, y que sólo se menciona de vez en cuando sin profundizar demasiado. Y dada la tremenda influencia que dicha aventura tiene en los sucesos de
Grave Peril, el lector se queda preguntándose qué es lo que se ha perdido. De hecho, tuve que comprobar varias veces que
GP era en verdad el tercer libro de la serie y no el cuarto, dado que los acontecimientos a que el narrador se refiere y que resultan determinantes en la historia darían sin duda para un libro entero. Pero no: por más que he buscado (no parece ser tampoco una de las
historias cortas), parece que esa aventura jamás se escribió.
Pese a esta omisión, la historia en
GP tiene sentido y es tan satisfactoria como las anteriores, excepto por esa espinita que no paraba de insinuarme que me había perdido algo.
Grave Peril es, pues, otro libro altamente recomendable, y ahora que me he quedado sin libros de Harry Dresden, tendré que hacerme con unos cuantos más. Quién sabe: tal vez en futuras entregas se nos revele la historia perdida.