Escrita e ilustrada por Siya Oum, Lola XOXO es una serie publicada por Aspen Comics cuyo primer volumen me leí el otro día. La historia está protagonizada por Lola, una joven que tenía cinco años cuando unos ataques terroristas convirtieron a los Estados Unidos en una desolada tierra post-apocalíptica, y que desde entonces ha crecido empeñada en encontrar a sus padres, de quienes se separó debido a dichos ataques. Ahora que han pasado unos veinte años desde aquel fatídico día, Lola se considera capaz de enfrentarse a los peligros que los desiertos páramos ocultan, y se lanza a la aventura... con consecuencias más bien desastrosas, algo que podíamos haberle dicho todos le iba a pasar.
Pese a que el planteamiento me parece interesante, la mezcla de futuro post-apocalíptico con película del Oeste me resulta atractiva, y la mayoría de las portadas e incluso algunas viñetas están muy bien, en general tanto la historia como los dibujos me han dejado indiferente: personajes genéricos, poses genéricas, diálogos trillados, tópicos manidos... Nada destaca, nada es especial, y no hay nada que recomendar en estos seis números que este tomo recopila. He leído que hay -hasta la fecha- dos miniseries más que continúan la historia, pero estoy bastante seguro de que jamás voy a molestarme en leerlas a no ser que alguien se las lea primero y me asegure que suponen un cambio radical con respecto a lo que he visto en este primer volumen. Le doy una estrella vaquera y media, y me alegro de haber comprado el tomo de oferta. No perdáis el tiempo con él.
Sunday, September 03, 2017
Saturday, September 02, 2017
Recobra la fe
Cuando vi Prometheus en el cine, francamente, me llevé una pequeña desilusión. Quizá, si hubiera escrito una crítica de aquella película entonces, habría sido tan duro como lo fue Fel aquí. Pero, oye, ya ha pasado un lustro desde entonces. Durante ese tiempo he aprendido a valorar centenares de cosas que antes daba por hechas. Por ejemplo: producir y estrenar una película, cualquiera que sea, ya es en si un pequeño milagro. Y nadie se embarca en tamaña tarea si no está pensando que el resultado final va a ser merecedor de ese increíble esfuerzo.
También me he dado cuenta de que es necesario ver las cosas con perspectiva. Igual que George Lucas quiso contar en los Episodios I, II y III una historia tonalmente muy distinta de la que había contado en la trilogía original, con la que, por supuesto, las expectativas de la comunidad fan no estaban para nada alineadas, así Ridley Scott pensó en un tono para Prometheus que no se correspondía con la atmósfera de horror de Alien. No quiero excusar a una u otras precuelas, porque tienen sus graves defectos, pero sí decir que entiendo la frustración que tiene que conllevar recibir esa respuesta del público por parte del equipo creativo detrás de cada película.
Es por eso que hoy día soy más receptivo a darle una buena oportunidad a cualquier historia, sea del tipo que sea y me la cuente quien me la cuente. Así que, cuando un buen amigo me dijo que tenía que ver Alien: Covenant, me decidí a hacerlo.
Esta secuela de Prometheus cuenta la historia de cómo, más de una década después de que la expedición con fines científicos de la nave Prometheus no llegara a buen puerto precisamente, la nave Covenant se dirige al planeta Origae-6 con la intención de colonizarlo. La tripulación de la nave, encabezada por Chris Oram (Billy Crudup) y Janet Daniels (Katherine Waterston), tiene como misión transportar allí a los 2.000 colonos y un millar de embriones humanos que llevan como pasajeros. A bordo viaja también Walter (Michael Fassbender), un nuevo modelo de androide basado en aquel que acompañó a la tripulación de la Prometheus: Dave.
Alien: Covenant es una muy buena película que entiendo que mucha gente se niegue a ver. Y están en su perfecto derecho. Ahora bien, es mi deber advertirles que, de ser así, se perderán una historia interesante que hace de puente entre el tono filosófico de Prometheus y la angustia de Alien. Una historia que tiene un personaje protagonista en su centro que es parte de la vieja escuela. Y se perderán también una de las mejores actuaciones del año. Lo que hace Michael Fassbender en esta película es digno de admirar y analizar. Pero sobre todo de disfrutar dejándose llevar.
Sé que no voy a cambiar ciertas opiniones por mucho más que diga. Así que sólo lo diré una vez más: si uno se sienta a ver Covenant y consigue liberarse de la desconfianza que ver Prometheus pudo crearle sobre la capacidad de Ridley Scott y su equipo creativo para contar una buena historia, será recompensado.
Cuatro estrellas modificadas genéticamente.
También me he dado cuenta de que es necesario ver las cosas con perspectiva. Igual que George Lucas quiso contar en los Episodios I, II y III una historia tonalmente muy distinta de la que había contado en la trilogía original, con la que, por supuesto, las expectativas de la comunidad fan no estaban para nada alineadas, así Ridley Scott pensó en un tono para Prometheus que no se correspondía con la atmósfera de horror de Alien. No quiero excusar a una u otras precuelas, porque tienen sus graves defectos, pero sí decir que entiendo la frustración que tiene que conllevar recibir esa respuesta del público por parte del equipo creativo detrás de cada película.
Es por eso que hoy día soy más receptivo a darle una buena oportunidad a cualquier historia, sea del tipo que sea y me la cuente quien me la cuente. Así que, cuando un buen amigo me dijo que tenía que ver Alien: Covenant, me decidí a hacerlo.
Esta secuela de Prometheus cuenta la historia de cómo, más de una década después de que la expedición con fines científicos de la nave Prometheus no llegara a buen puerto precisamente, la nave Covenant se dirige al planeta Origae-6 con la intención de colonizarlo. La tripulación de la nave, encabezada por Chris Oram (Billy Crudup) y Janet Daniels (Katherine Waterston), tiene como misión transportar allí a los 2.000 colonos y un millar de embriones humanos que llevan como pasajeros. A bordo viaja también Walter (Michael Fassbender), un nuevo modelo de androide basado en aquel que acompañó a la tripulación de la Prometheus: Dave.
Alien: Covenant es una muy buena película que entiendo que mucha gente se niegue a ver. Y están en su perfecto derecho. Ahora bien, es mi deber advertirles que, de ser así, se perderán una historia interesante que hace de puente entre el tono filosófico de Prometheus y la angustia de Alien. Una historia que tiene un personaje protagonista en su centro que es parte de la vieja escuela. Y se perderán también una de las mejores actuaciones del año. Lo que hace Michael Fassbender en esta película es digno de admirar y analizar. Pero sobre todo de disfrutar dejándose llevar.
Sé que no voy a cambiar ciertas opiniones por mucho más que diga. Así que sólo lo diré una vez más: si uno se sienta a ver Covenant y consigue liberarse de la desconfianza que ver Prometheus pudo crearle sobre la capacidad de Ridley Scott y su equipo creativo para contar una buena historia, será recompensado.
Cuatro estrellas modificadas genéticamente.
Friday, September 01, 2017
Los peligros de blanquear dinero
Ozark es una serie original de Netflix cuya primera temporada de diez episodios Crystal y yo devoramos en cuestión de una semana, y que se ha convertido en una de mis series favoritas del año. Ozark, protagonizada por Jason Bateman (quien dirige también varios episodios), comienza con la visita de un mexicano llamado Del Río (Esai Morales) a la gestora financiera que Marty Byrde (Bateman) y su socio Bruce (Josh Randall) tienen en Chicago. Rápidamente queda bien claro que se está blanqueando dinero para un cartel mexicano, y que alguien ha estado sisando dinero y la cosa no puede quedar sin castigo. Sin daros demasiados detalles, or diré que Marty acaba mudándose a la región de Missouri conocida como The Ozarks para continuar con la operación, y que, al igual que pasaba en Breaking Bad, cada decisión que toma tiene consecuencias tan violentas como inesperadas para él y su familia que hacen que Marty esté cada vez más enredado en una trama criminal de la que parece imposible escapar con vida (ya no digamos con todos los dedos intactos).
Todos y cada uno de los diez episodios de la serie (excepto por el octavo) me resultaron tensos y fascinantes de principio a fin, y me mantuvieron pegado a la pantalla durante sus 58 ó 59 minutos de duración. Jason Bateman se luce en este inusual papel serio, pero el resto del reparto no desmerece en absoluto y nos regala interpretaciones brillantes que retratan a personajes complejos y sus aún más complejas relaciones y motivaciones. Si estáis buscando una serie que os enganche y que no os deje pensar en otra cosa que no sea ver el siguiente episodio, dejad lo que estéis haciendo ahora mismo, y poneos el primer episodio de Ozark. ¡Cinco delictivas estrellas!
Todos y cada uno de los diez episodios de la serie (excepto por el octavo) me resultaron tensos y fascinantes de principio a fin, y me mantuvieron pegado a la pantalla durante sus 58 ó 59 minutos de duración. Jason Bateman se luce en este inusual papel serio, pero el resto del reparto no desmerece en absoluto y nos regala interpretaciones brillantes que retratan a personajes complejos y sus aún más complejas relaciones y motivaciones. Si estáis buscando una serie que os enganche y que no os deje pensar en otra cosa que no sea ver el siguiente episodio, dejad lo que estéis haciendo ahora mismo, y poneos el primer episodio de Ozark. ¡Cinco delictivas estrellas!
Wednesday, August 30, 2017
Más allá de la nébula
El otro día vi por fin Star Trek Beyond, la tercera de la nueva serie de películas protagonizadas por el capitán Kirk y sus compañeros de aventuras. En esta ocasión, la Enterprise acude a investigar un accidente que ha tenido lugar al otro lado de una nébula de lo más peligrosa, y lo que allí se encuentran es mucho peor que haber tenido que cruzarla para llegar allí. A partir de ahí, los acontecimientos se precipitan, los malos se revelan, y todo el mundo tiene que esforzarse al máximo para que la cosa no termine siendo una tragedia de proporciones cósmicas.

Tras este genérico resumen se esconde una película de acción y aventuras de lo más entretenido, en la que las estrellas son los personajes y el apartado visual. Empezando con los personajes, son Kirk, Scotty, Spock y McCoy (Chris Pine, Simon Pegg, Zachary Quinto y Karl Urban, respectivamente) los que propulsan la historia y la hacen especial gracias a su relación y su forma de reaccionar ante la situaciones en que se encuentran. El resto de miembros de la tripulación también aparecen, por supuesto, pero su papel es más bien negligible. De los que tienen más protagonismo, Scotty me pareció especialmente gracioso en esta ocasión, y cuando vi que Simon Pegg había co-escrito la película, lo comprendí todo. Y aunque no sea miembro de la tripulación de la Enterprise, no puedo dejar de mencionar a Jaylah (Sofia Boutella), un personaje visualmente fascinante que, sólo con verlo brevemente en el trailer de la película y luego protagonizando uno de los posters de la misma, me convenció para verla. Otros aciertos visuales son el planeta Altamid, y la estación espacial Yorktown: ambos lugares me parecieron impresionantes y hermosísimos cada uno a su modo, y resultan unos escenarios ideales para el desarrollo de la trama.
La trama en sí, desafortunadamente, no es precisamente estelar, si me perdonáis el juego de palabras. Como ya he dicho, la película entretiene de principio a fin, pero me sentí un poco Nash mientras la veía, ya que un par de detalles de la trama no sólo no me quedaron claros mientras veía la película, sino que hicieron que me pasara el resto del metraje preguntándome ¿en serio? ¿No es demasiada coincidencia? ¿Cómo lo sabía? Pese a que esto no impidió que disfrutara la película, sí es verdad que le restó enteros, especialmente porque estas dudas no me asaltaron después de haber visto la película mientras la comentaba con algún amigo, sino que me surgieron mientras la veía, y no me dejaron en paz. De hecho, antes de escribir esta entrada, he buscado información de la película en Internet, y parece que no es que no me enterara yo cuando se explicó, sino que no se explica en absoluto. Si queréis más detalles, podéis preguntarme en los comentarios, que no quiero destripar nada aquí.
En resumen, Star Trek Beyond me hizo pasar dos horas entretenidas, y la película me pareció sólida y divertida, sin que en ningún momento me dejara con la boca abierta o me hiciera pensar que estaba viendo un clásico moderno. Le doy tres galácticas estrellas y media, y os recomiendo que la veáis si tenéis un par de horas muertas y os gustan los personajes. Si no, tampoco pasa nada si no la veis.

Tras este genérico resumen se esconde una película de acción y aventuras de lo más entretenido, en la que las estrellas son los personajes y el apartado visual. Empezando con los personajes, son Kirk, Scotty, Spock y McCoy (Chris Pine, Simon Pegg, Zachary Quinto y Karl Urban, respectivamente) los que propulsan la historia y la hacen especial gracias a su relación y su forma de reaccionar ante la situaciones en que se encuentran. El resto de miembros de la tripulación también aparecen, por supuesto, pero su papel es más bien negligible. De los que tienen más protagonismo, Scotty me pareció especialmente gracioso en esta ocasión, y cuando vi que Simon Pegg había co-escrito la película, lo comprendí todo. Y aunque no sea miembro de la tripulación de la Enterprise, no puedo dejar de mencionar a Jaylah (Sofia Boutella), un personaje visualmente fascinante que, sólo con verlo brevemente en el trailer de la película y luego protagonizando uno de los posters de la misma, me convenció para verla. Otros aciertos visuales son el planeta Altamid, y la estación espacial Yorktown: ambos lugares me parecieron impresionantes y hermosísimos cada uno a su modo, y resultan unos escenarios ideales para el desarrollo de la trama.
La trama en sí, desafortunadamente, no es precisamente estelar, si me perdonáis el juego de palabras. Como ya he dicho, la película entretiene de principio a fin, pero me sentí un poco Nash mientras la veía, ya que un par de detalles de la trama no sólo no me quedaron claros mientras veía la película, sino que hicieron que me pasara el resto del metraje preguntándome ¿en serio? ¿No es demasiada coincidencia? ¿Cómo lo sabía? Pese a que esto no impidió que disfrutara la película, sí es verdad que le restó enteros, especialmente porque estas dudas no me asaltaron después de haber visto la película mientras la comentaba con algún amigo, sino que me surgieron mientras la veía, y no me dejaron en paz. De hecho, antes de escribir esta entrada, he buscado información de la película en Internet, y parece que no es que no me enterara yo cuando se explicó, sino que no se explica en absoluto. Si queréis más detalles, podéis preguntarme en los comentarios, que no quiero destripar nada aquí.
En resumen, Star Trek Beyond me hizo pasar dos horas entretenidas, y la película me pareció sólida y divertida, sin que en ningún momento me dejara con la boca abierta o me hiciera pensar que estaba viendo un clásico moderno. Le doy tres galácticas estrellas y media, y os recomiendo que la veáis si tenéis un par de horas muertas y os gustan los personajes. Si no, tampoco pasa nada si no la veis.
Tuesday, August 29, 2017
Recordar el futuro
Hace ya más de un mes que, durante la San Diego Comic Con, fue revelado el primer tráiler de la nueva película de Steven Spielberg que será estrenada en Marzo del próximo año: Ready Player One. Fel escribió una diligente entrada al respecto, y tanto el tráiler en si como los comentarios de mis queridos coblogueadores en ese post picaron mi curiosidad por el libro en el que, como todo el mundo sabe, la película estará basada.Mis ganas de leer la novela escrita por Ernest Cline, a quien ya conocía por su guión para Fanboys, ya habían sido encendidas cuando hace ya un buen tiempo tanto Nash como Fel escribieron aquí y aquí sus comentarios sobre ésta. "Un libro entretenidísimo que hará las delicias de cualquier lector que creciera en la década de los ochenta, especialmente si es aficionado al cine, los videojuegos o la música de la época", escribía Fel. "Genial, divertido y sencillo", decía Nash. Ya por aquel entonces me sentí muy tentado, pero, por unas u otras razones, no terminé de ponerme ojos a la página. Hasta hoy, cuatro años después, cuando la tentación ya se ha hecho irresistible.
Comencé a leer la novela sabiendo que me iba a gustar y, dado el poco tiempo libre que tengo para poder dedicarle, decidido también a racionármela lo mejor posible. Así que leí el primer capítulo y dejé el libro apartado por un momento hasta que pensé que tenía tiempo para poder leerme otro, que no son tan largos. Para cuando quise darme cuenta un par de horas después, estaba ya tan enfrascado en la historia que sabía que no iba a poder resistirme a leer hasta que no quedaran más palabras sobre la página. Dos días me llevó terminármelo (no es muy largo, pero ya he dicho que soy un tío ocupado).
Todo lo que dijeron Nash y Fel es cierto. Es inevitable sonreir ante las continuas referencias a antiguos videojuegos, películas, música o series de televisión con las que la mayoría de personas de nuestra edad estamos más que familiarizados. Los personajes creados por Ernest Cline son muy sólidos, y la premisa a partir de la cual desarrolla la historia no podría ser más interesante. Si bien la idea de un futuro gris debido a la sobrepoblación y a la escasez de recursos (algo que cada día parece más y más real) o el concepto de un mundo virtual que termina siendo más importante que el real no son algo precisamente nuevo, la imaginación de Cline lleva la historia a lugares que, pese a ser comunes, al menos yo nunca antes había visto. Y lugares que, además, parecen mayormente viables a largo plazo.
Si no fuera por la dificultad que conlleva juntar bajo un mismo paraguas tanta propiedad intelectual poseída por diferentes personas y entidades (lo que hace que Spielberg sea una de las pocas personas que podría hacer posible siquiera una adaptación cinematográfica), no me extrañaría que en el futuro la raza humana acabe teniendo nuestro propio OASIS. Y me apuesto lo que sea a que ya hay estudios de Hollywood que están estudiando la posibilidad de usar la tecnología actual de realidad virtual para producir uno de esos juegos que aparecen en el libro en los que uno se mete dentro de una película.
Ready Player One es un libro entretenidísimo, aunque me pregunto si lo sería para todo el mundo. En mi caso (por mi edad y mis gustos personales) está claro que toca todos los botones correctos, con lo que no tengo más que alabanzas. Una novela que hace que me entren ganas de jugar a uno de esos antiquísimos videojuegos de aventuras basados en comandos de texto merece todos los méritos que uno se atreva a darle. Y yo le doy cuatro merecidísimas estrellas y media.
Monday, August 28, 2017
Perros minimalistas
Aquí tenéis unos dibujos que me contrataron para hacer el mes pasado. La dueña, que tiene dos perros, quería que hiciera un dibujo de cada uno, pero con un estilo muy particular, ya que quería que usara sólo líneas negras, y que fuera minimalista al mismo tiempo que capturase la personalidad y esencia de los perritos. Fácil, ¿verdad? Afortunadamente, la cliente me dio un montó de fotos en los que aparecían los perros con las expresiones que ella quería que les dibujara, con lo que no tuve demasiados problemas en conseguir unos parecidos razonables.
Cada dibujo me llevó unos cuarenta minutos, ya que empecé con un boceto "normal" de cada perro, y después hice un segundo boceto algo más trabajado en el que resolví líneas y formas y demás. Sobre éste hice el dibujo definitivo, simplificando y eliminando líneas y contornos, y dándole el aspecto que la cliente me había pedido.
Cada dibujo me llevó unos cuarenta minutos, ya que empecé con un boceto "normal" de cada perro, y después hice un segundo boceto algo más trabajado en el que resolví líneas y formas y demás. Sobre éste hice el dibujo definitivo, simplificando y eliminando líneas y contornos, y dándole el aspecto que la cliente me había pedido.
Sunday, August 27, 2017
El postre y la cuenta
Sour Grapes es el duodécimo y último volumen de Chew, cuyos números 56-60 recopila, y con los que John Layman y Rob Guillory ponen punto final a su excéntrica pero hilarante serie protagonizada por Tony Chu, el detective cibópata.
La revelaciones a las que asistimos en el último volumen no fueron sino el principio, ya que en este tomo se descubre absolutamente todo: el significado de las letras flotantes, el origen de la prohibición de comer pollo, y cómo salvar al mundo entero... o a parte del mismo.
Como siempre, lo extraño y lo tronchante se mezclan en esta original serie, y aunque en estos últimos números hay menos risas de lo normal debido a lo que sucede, el volumen no desmerece a los anteriores y cierra la serie como Layman y Guillory tenían planeado desde que la empezaron en junio de 2009.
Si estabais esperando a que la serie concluyera para empezarla, ahora es el momento de hacerlo. Le doy cuatro estrellas a este tomo en particular, y cinco bien merecidas a la serie en general. ¡Hasta siempre, Chu!
La revelaciones a las que asistimos en el último volumen no fueron sino el principio, ya que en este tomo se descubre absolutamente todo: el significado de las letras flotantes, el origen de la prohibición de comer pollo, y cómo salvar al mundo entero... o a parte del mismo.
Como siempre, lo extraño y lo tronchante se mezclan en esta original serie, y aunque en estos últimos números hay menos risas de lo normal debido a lo que sucede, el volumen no desmerece a los anteriores y cierra la serie como Layman y Guillory tenían planeado desde que la empezaron en junio de 2009.
Si estabais esperando a que la serie concluyera para empezarla, ahora es el momento de hacerlo. Le doy cuatro estrellas a este tomo en particular, y cinco bien merecidas a la serie en general. ¡Hasta siempre, Chu!
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