Escrito por Craig A. Falconer, Sycamore es una novela de ésas que Amazon me recomienda para el Kindle basándose en mis lecturas previas, y debo decir que en esta ocasión han acertado de pleno, ya que el libro me ha encantado.
Sycamore transcurre en el futuro cercano, y está protagonizada por Kurt Jacobs, un joven que, al principio del relato, está preparándose para asistir a un concurso donde va a presentar una innovación tecnológica en la que lleva trabajando varios años. En este futuro cercano, las lentillas de realidad aumentada se han convertido en algo común que mucha gente usa, y su proyecto consiste en implantar un microprocesador en la palma de tu mano para usar los dedos de tu otra mano sobre ella como si fuera un ratón o una pantalla táctil, haciendo así obsoletos los móviles y la mismísima Internet. Como ya os podréis imaginar, su proyecto es revolucionario y a lo largo de la novela el lector va descubriendo cómo y a qué velocidad cambia el mundo, y cuáles son sus efectos.
Como ya he dicho en el primer párrafo, la novela me ha encantado, y me la he ventilado en unos pocos días (tampoco es que sea muy larga). Si lo que os he contado os ha parecido interesante, no lo dudéis y echadle un vistazo, que vale mucho la pena. ¡Cinco estrellas más que merecidas!
Thursday, July 07, 2016
Tuesday, July 05, 2016
Buscando justicia
Arturo Pérez Reverte, Javier Marías, y varios autores más han decidido aunar esfuerzos para promover la literatura en lengua española, y han creado Zenda, una página web que, cada vez que visito, me muestra varios libros que parecen de lo más interesante. El primero en caer ha sido La maniobra de la tortuga, de Benito Olmo, una novela negra cuyas primeras dos o tres páginas tenían de muestra en Zenda, y que me obligaron a comprar el libro tras haberlas leído, pues me encantaron.
La maniobra de la tortuga está protagonizada por Manuel Bianquetti, un policía destinado (desterrado, más bien) a Cádiz tras unos turbios sucesos que empañaron su hasta entonces ejemplar carrera en Madrid. Tras un año encargándose de la sección de archivos y tratando de pasar desapercibido para que lo dejen en paz, el asesinato de una joven latinoamericana despierta ecos de su pasado y una sed de justicia que lo llevan a tomar cartas en el asunto de la forma menos ortodoxa que imaginarse pueda. Y hasta aquí puedo leer.
La maniobra de la tortuga está muy bien escrita y narrada, los personajes resultan interesantes y reales, y la investigación de Bianquetti atrapa al lector desde la primera página. Así pues, si os apetece leer una novela negra de pata ibérica, este estupendamente titulado libro os hará pasar un rato de lo más agradable. ¡Cuatro estrellas justicieras!
La maniobra de la tortuga está protagonizada por Manuel Bianquetti, un policía destinado (desterrado, más bien) a Cádiz tras unos turbios sucesos que empañaron su hasta entonces ejemplar carrera en Madrid. Tras un año encargándose de la sección de archivos y tratando de pasar desapercibido para que lo dejen en paz, el asesinato de una joven latinoamericana despierta ecos de su pasado y una sed de justicia que lo llevan a tomar cartas en el asunto de la forma menos ortodoxa que imaginarse pueda. Y hasta aquí puedo leer.
La maniobra de la tortuga está muy bien escrita y narrada, los personajes resultan interesantes y reales, y la investigación de Bianquetti atrapa al lector desde la primera página. Así pues, si os apetece leer una novela negra de pata ibérica, este estupendamente titulado libro os hará pasar un rato de lo más agradable. ¡Cuatro estrellas justicieras!
Sunday, July 03, 2016
El rey de Francia
Jodía Pavía (1525) es un irreverente relato corto que Arturo Pérez-Reverte escribió en octubre del año 2000, y que revisó y expandió este pasado mayo. A lo largo de sus breves catorce páginas, el rey Francisco I de Francia le escribe una carta a su amante Mimí la Garce en la que le narra en primera persona cómo sus tropas fueron aniquiladas por las de Carlos V en Pavía, y cómo él acabó prisionero del Emperador en la madrileña Torre de los Lujanes. Así, usando anacronismos, vulgarismos, y el estilo cachondo y sarcástico que Reverte sabe usar tan bien en este tipo de piezas, el de Cartagena nos pinta una estampa vivísima de cómo los soldados españoles finiquitaron a la caballería francesa y capturaron al rey. ¡De lo más recomendable para reírse un rato y aprender un poco de historia!
Friday, July 01, 2016
Terry Pratchett al aparato
A Slip of the Keyboard es un libro que recopila los escritos de no-ficción de Terry Pratchett, autor británico famoso por sus libros de MundoDisco. En este libro, sin embargo, en vez de presentarse un imaginario mundo fantástico, se recogen discursos, artículos editoriales, cartas al director, prólogos de libros, y otros ensayos que Pratchett escribió a lo largo de su vida.
A Slip of the Keyboard está dividido en tres partes. La primera recoge textos relacionados con la escritura: ser escritor, su formación, rutina diaria, convenciones, etcétera. La segunda es una colección más ecléctica en la que hay un poco de todo; y la tercera está dedicada exclusivamente a sus ensayos sobre la variedad de Alzheimer de la que sufría, y sus escritos a favor de la eutanasia y el derecho de las personas a morir con dignidad. Ni qué decir tiene, esta última sección es la más seria y comprometida del libro, y más que hacer reír, lo que hace es pensar y obligar al lector a tomar partido.
Hacía tiempo que no leía nada de Terry Pratchett, y nunca había leído nada suyo que no fuera ficción, con lo que A Slip of the Keyboard fue un grato reencuentro con el difunto autor que, además, me permitió descubrir una nueva faceta suya. Sin duda alguna, un libro de lo más recomendable para todo aquel interesado en Pratchett, o que quiera reírse un rato... al menos durante las dos primeras partes del libro.
A Slip of the Keyboard está dividido en tres partes. La primera recoge textos relacionados con la escritura: ser escritor, su formación, rutina diaria, convenciones, etcétera. La segunda es una colección más ecléctica en la que hay un poco de todo; y la tercera está dedicada exclusivamente a sus ensayos sobre la variedad de Alzheimer de la que sufría, y sus escritos a favor de la eutanasia y el derecho de las personas a morir con dignidad. Ni qué decir tiene, esta última sección es la más seria y comprometida del libro, y más que hacer reír, lo que hace es pensar y obligar al lector a tomar partido.
Hacía tiempo que no leía nada de Terry Pratchett, y nunca había leído nada suyo que no fuera ficción, con lo que A Slip of the Keyboard fue un grato reencuentro con el difunto autor que, además, me permitió descubrir una nueva faceta suya. Sin duda alguna, un libro de lo más recomendable para todo aquel interesado en Pratchett, o que quiera reírse un rato... al menos durante las dos primeras partes del libro.
Wednesday, June 29, 2016
El final de una era
Si el otro día os hablé del final de The Goon, hoy le toca el turno a Witchblade, la longeva serie de Top Cow que llevaba publicándose desde 1995, y que terminó el otoño pasado con el número 185. Al igual que hice con The Goon, en cuanto me enteré de que la serie terminaba, me hice con los dos tomos que me faltaban, y me los leí de un tirón para ver cuál era el desenlace de las aventuras de Sara Pezzini y el guantelete místico.
El penúltimo volumen, Borne Again, vol. 2, escrito por Ron Marz e ilustrado por Laura Braga, recopila los números 175 a 179 y continúa con la trama que se nos presentó en el volumen anterior: Sara Pezzini es la sheriff en un condado de Nueva York, y se dedica a resolver varios crímenes sobrenaturales con la ayuda del Witchblade. Pese a que Marz es probablemente el mejor guionista que la serie ha tenido, este tomo, pese a no estar mal, no es nada del otro mundo. Por otro lado, las ilustraciones de Braga, como ya dije al escribir sobre el volumen anterior, son competentes y me gustaron bastante, pero el coloreado de Betsy Gonia no acabó de convencerme.
El último tomo, Borne Again, vol. 3, recopila los números 180 a 185, y eso es lo más objetivo que puedo decir sobre el volumen. El guión corre a cargo de varios autores, con Marz escribiendo tan solo tres de los episodios (182 a 184), David Hine a cargo de los números 180 y 181, y Matt Hawkins escribiendo el 185. Los dos primeros cuentan la historia de cómo Sara termina matando a su eterna némesis, Jackie Estacado (The Darkness), los tres siguientes presentan el conflicto entre Sara y una vieja malvada de nombre Amaryllis; y el último narra la decisión final de Sara de deshacerse del Witchblade de una vez por todas, y lo que pasa entonces (que nos voy a destripar, obviamente).
Si os preguntáis por qué os he detallado cada uno de los tres mini arcos argumentales, es porque me sorprendió bastante que la serie no terminara con una historia épica en cinco o seis partes, sino que se presentaran tramas irrelevantes que bien podrían haberse narrado hace años. Pese a que sé que no sucedió así, casi da la impresión de que decidieran cancelar la serie sin previo aviso, y tuvieran que atar cabos en un par de números. Que ya sé que no fue así, pero lo parece.
Y luego tenemos las ilustraciones. Ah, las ilustraciones. Está claro que cada uno tiene sus gustos y preferencias particulares, y le gustan unos estilos y le desagradan otros. Para empezar, y esto es una manía mía, no me gusta cuando hay múltiples dibujantes en un tomo, y en este caso la situación se agrava al tener múltiples artistas en el último número de la serie. Así, los números 180 a 184 los dibujan Gabriel Rearte, Maan House, y Francesco Manna, y el 185 lo ilustran nada menos que siete artistas: Abhishek Malsuni, Michael Turner, Stjepan Sejic, Linda Sejic, Isaac Goodhart, Phillip Sevy, y Nelson Blake II. Y de estos diez artistas, la verdad es que sólo me han gustado las páginas del difunto Michael Turner, que están sacadas del legendario número 1 de la serie, y las dos de Nelson Blake II. Las de los Sejic no están mal, y las de Malsuni se dejan ver. Las demás... digamos que prefiero otros estilos artísticos.
O sea, que como ya os habréis podido imaginar, la recta final de mi querida Witchblade me ha dejado más bien frío, pero el raro debo de ser yo, pues las citas y reseñas incluidas al dorso del volumen muestran satisfacción y entusiasmo por doquier. A mí, personalmente, me ha decepcionado bastante, y aunque la historia termina, en mi opinión, como debería, la historia a lo largo del tomo me resultó inconexa y, en general, carente de interés. Pero al menos la he leído y sé cómo acaba todo tras veinte años de peripecias y aventuras. Ahora habrá que esperar a la inevitable reinvención del personaje y relanzamiento de la serie, pero hasta que ese momento llegue, podemos descansar y pensar en cómo han terminado las cosas para Sara Pezzini, la portadora del Witchblade que tan buenos ratos nos ha hecho pasar durante las dos últimas décadas. ¡Ya querrían muchos comics durar tanto!
El penúltimo volumen, Borne Again, vol. 2, escrito por Ron Marz e ilustrado por Laura Braga, recopila los números 175 a 179 y continúa con la trama que se nos presentó en el volumen anterior: Sara Pezzini es la sheriff en un condado de Nueva York, y se dedica a resolver varios crímenes sobrenaturales con la ayuda del Witchblade. Pese a que Marz es probablemente el mejor guionista que la serie ha tenido, este tomo, pese a no estar mal, no es nada del otro mundo. Por otro lado, las ilustraciones de Braga, como ya dije al escribir sobre el volumen anterior, son competentes y me gustaron bastante, pero el coloreado de Betsy Gonia no acabó de convencerme.
El último tomo, Borne Again, vol. 3, recopila los números 180 a 185, y eso es lo más objetivo que puedo decir sobre el volumen. El guión corre a cargo de varios autores, con Marz escribiendo tan solo tres de los episodios (182 a 184), David Hine a cargo de los números 180 y 181, y Matt Hawkins escribiendo el 185. Los dos primeros cuentan la historia de cómo Sara termina matando a su eterna némesis, Jackie Estacado (The Darkness), los tres siguientes presentan el conflicto entre Sara y una vieja malvada de nombre Amaryllis; y el último narra la decisión final de Sara de deshacerse del Witchblade de una vez por todas, y lo que pasa entonces (que nos voy a destripar, obviamente).
Si os preguntáis por qué os he detallado cada uno de los tres mini arcos argumentales, es porque me sorprendió bastante que la serie no terminara con una historia épica en cinco o seis partes, sino que se presentaran tramas irrelevantes que bien podrían haberse narrado hace años. Pese a que sé que no sucedió así, casi da la impresión de que decidieran cancelar la serie sin previo aviso, y tuvieran que atar cabos en un par de números. Que ya sé que no fue así, pero lo parece.
Y luego tenemos las ilustraciones. Ah, las ilustraciones. Está claro que cada uno tiene sus gustos y preferencias particulares, y le gustan unos estilos y le desagradan otros. Para empezar, y esto es una manía mía, no me gusta cuando hay múltiples dibujantes en un tomo, y en este caso la situación se agrava al tener múltiples artistas en el último número de la serie. Así, los números 180 a 184 los dibujan Gabriel Rearte, Maan House, y Francesco Manna, y el 185 lo ilustran nada menos que siete artistas: Abhishek Malsuni, Michael Turner, Stjepan Sejic, Linda Sejic, Isaac Goodhart, Phillip Sevy, y Nelson Blake II. Y de estos diez artistas, la verdad es que sólo me han gustado las páginas del difunto Michael Turner, que están sacadas del legendario número 1 de la serie, y las dos de Nelson Blake II. Las de los Sejic no están mal, y las de Malsuni se dejan ver. Las demás... digamos que prefiero otros estilos artísticos.
O sea, que como ya os habréis podido imaginar, la recta final de mi querida Witchblade me ha dejado más bien frío, pero el raro debo de ser yo, pues las citas y reseñas incluidas al dorso del volumen muestran satisfacción y entusiasmo por doquier. A mí, personalmente, me ha decepcionado bastante, y aunque la historia termina, en mi opinión, como debería, la historia a lo largo del tomo me resultó inconexa y, en general, carente de interés. Pero al menos la he leído y sé cómo acaba todo tras veinte años de peripecias y aventuras. Ahora habrá que esperar a la inevitable reinvención del personaje y relanzamiento de la serie, pero hasta que ese momento llegue, podemos descansar y pensar en cómo han terminado las cosas para Sara Pezzini, la portadora del Witchblade que tan buenos ratos nos ha hecho pasar durante las dos últimas décadas. ¡Ya querrían muchos comics durar tanto!
Monday, June 27, 2016
La sombra de Mordor
Hoy voy a hablaros de Middle Earth: Shadow of Mordor, un juego de Monolith publicado por Warner Brothers Games que me tuvo entretenido durante las cuarenta horas que me llevó completar la campaña principal y los distintos objetivos secundarios y misiones opcionales.
La historia no podría ser más sencilla, pero a mí me enganchó desde el principio. Nada más empezar el juego se nos presenta a Talion, un ranger cuya morada está siendo asaltada por las fuerzas de Saruman. Rápidamente, asistimos al asesinato de su esposa y su hijo a manos de un individuo llamado La Mano Negra de Saruman, a quien podéis ver ahí arriba con un par de colegas igual de malencarados que él. (El de la derecha, La Torre, es otro villano con el que Talion acaba intercambiando opiniones a lo largo del juego.)
Tras matar a su familia delante de Talion, el malvado procede a degollar a nuestro protagonista e invocar a un espíritu elfo al que quiere controlar y para quien ha sacrificado a la familia de Talion. Sin embargo, cuando el espíritu hace acto de presencia, en vez de entrar en el cuerpo de La Mano Negra, entra en el de Talion, y le ofrece un trato que el ranger no puede rechazar: permitirle usar sus habilidades elfo-espectrales para que pueda vengar a su familia a cambio de ayudarle a recordar quién es y quién fue en su vida pasada. Ya pueden, pues, echarse a temblar los malos de turno, pues la venganza está servida.
A lo largo del juego, Talion va adquiriendo nuevas habilidades que se pueden clasificar en dos categorías: las de ranger, y las de elfo/espectro, y es el jugador quien decide a cuáles darles prioridad y cuáles ignorar, personalizando así los poderes de Talion. Todas estas habilidades vienen de lo más bien a la hora de liarse a mandobles (o flechazos) con los centenares de uruks con que Talion se cruza en sus aventuras, y ayudan a liquidar enemigos, cumplir misiones, y hasta domar y montar criaturas letales como los caragors, por poner un ejemplo. Y eso por no hablar de la habilidad que le permite a Talion doblegar la voluntad de sus enemigos y controlarlos para que peleen por él. Vamos: que bromas, las justas.
Todos estos enemigos y criaturas se los encuentra Talion en Mordor, donde transcurre la totalidad del juego. Afortunadamente, nuestro protagonista también se cruza con algún que otro aliado que lo ayuda a cumplir misiones y ganar habilidades. Mi favorito fue probablemente Torvin el enano, no sólo por sus misiones sino por la voz y la prodigiosa animación y lenguaje corporal con que la gente de Monolith lo dotó.
Las misiones ofrecen gran variedad, y encajan también en distintas categorías: liberar esclavos, acabar con capitanes y generales del ejército de Saruman de diversas maneras, ayudar a distintos personajes en sus aventuras personales, cazar distintas criaturas, encontrar diferentes hierbas y plantas, y forjar la leyenda de las tres armas de Talion (arco, espada y daga) completando misiones relacionadas con el tipo de arma: acabar a flechazos con cierto número de enemigos a distancia o montado en un caragor, finiquitar a docenas de enemigos a sablazos, o infiltrarse y rebanarles el cuello silenciosamente a tus objetivos con la daga. ¡Con tanta variedad, aburrirse es imposible!
Todas estas misiones transcurren en paisajes preciosistas diseñados con esmero, y presentados con unos gráficos soberbios. De igual manera, tanto Talion como el resto de personajes y enemigos resultan de lo más atractivos visualmente, y están animados de manera prodigiosa. Y acompañando a este festín visual, una banda sonora y unos efectos de sonido excelentes que no hacen sino mejorar un conjunto ya de por sí impresionante.
Si habéis jugado a algún juego de la serie Assassin's Creed, la mejor manera de resumir y describir Shadow of Mordor es llamarlo Assassin's Creed: Mordor, ya que las mecánicas, el tipo de misiones, y las animaciones remiten constantemente a la serie de Ubisoft. En mi caso, dado mi amor por dicha serie, que Shadow of Mordor la emule no es sino algo positivo, pues, en mi opinión, es incluso mejor que la mayoría de los juegos de la serie, con el aliciente de estar ambientado en el universo del Señor de los anillos, un mundo en el que yo nunca había jugado.
En resumen, Middle Earth: Shadow of Mordor es, sin ninguna duda, uno de mis juegos favoritos no sólo de este año, sino de esta generación, y se lo recomiendo a cualquier aficionado a Lord of the Rings, Assassin's Creed, o simplemente a cualquiera que le gusten los juegos de acción bien hechos, ya que es una delicia de juego que resulta entretenidísimo y proporciona diversión a raudales en todas y cada una de las misiones en las que Talion se embarca. ¡Cinco estrellas forjadas por elfos, y una más para dominarlas a todas!
La historia no podría ser más sencilla, pero a mí me enganchó desde el principio. Nada más empezar el juego se nos presenta a Talion, un ranger cuya morada está siendo asaltada por las fuerzas de Saruman. Rápidamente, asistimos al asesinato de su esposa y su hijo a manos de un individuo llamado La Mano Negra de Saruman, a quien podéis ver ahí arriba con un par de colegas igual de malencarados que él. (El de la derecha, La Torre, es otro villano con el que Talion acaba intercambiando opiniones a lo largo del juego.)Tras matar a su familia delante de Talion, el malvado procede a degollar a nuestro protagonista e invocar a un espíritu elfo al que quiere controlar y para quien ha sacrificado a la familia de Talion. Sin embargo, cuando el espíritu hace acto de presencia, en vez de entrar en el cuerpo de La Mano Negra, entra en el de Talion, y le ofrece un trato que el ranger no puede rechazar: permitirle usar sus habilidades elfo-espectrales para que pueda vengar a su familia a cambio de ayudarle a recordar quién es y quién fue en su vida pasada. Ya pueden, pues, echarse a temblar los malos de turno, pues la venganza está servida.
A lo largo del juego, Talion va adquiriendo nuevas habilidades que se pueden clasificar en dos categorías: las de ranger, y las de elfo/espectro, y es el jugador quien decide a cuáles darles prioridad y cuáles ignorar, personalizando así los poderes de Talion. Todas estas habilidades vienen de lo más bien a la hora de liarse a mandobles (o flechazos) con los centenares de uruks con que Talion se cruza en sus aventuras, y ayudan a liquidar enemigos, cumplir misiones, y hasta domar y montar criaturas letales como los caragors, por poner un ejemplo. Y eso por no hablar de la habilidad que le permite a Talion doblegar la voluntad de sus enemigos y controlarlos para que peleen por él. Vamos: que bromas, las justas.
Todos estos enemigos y criaturas se los encuentra Talion en Mordor, donde transcurre la totalidad del juego. Afortunadamente, nuestro protagonista también se cruza con algún que otro aliado que lo ayuda a cumplir misiones y ganar habilidades. Mi favorito fue probablemente Torvin el enano, no sólo por sus misiones sino por la voz y la prodigiosa animación y lenguaje corporal con que la gente de Monolith lo dotó.
Las misiones ofrecen gran variedad, y encajan también en distintas categorías: liberar esclavos, acabar con capitanes y generales del ejército de Saruman de diversas maneras, ayudar a distintos personajes en sus aventuras personales, cazar distintas criaturas, encontrar diferentes hierbas y plantas, y forjar la leyenda de las tres armas de Talion (arco, espada y daga) completando misiones relacionadas con el tipo de arma: acabar a flechazos con cierto número de enemigos a distancia o montado en un caragor, finiquitar a docenas de enemigos a sablazos, o infiltrarse y rebanarles el cuello silenciosamente a tus objetivos con la daga. ¡Con tanta variedad, aburrirse es imposible!
Todas estas misiones transcurren en paisajes preciosistas diseñados con esmero, y presentados con unos gráficos soberbios. De igual manera, tanto Talion como el resto de personajes y enemigos resultan de lo más atractivos visualmente, y están animados de manera prodigiosa. Y acompañando a este festín visual, una banda sonora y unos efectos de sonido excelentes que no hacen sino mejorar un conjunto ya de por sí impresionante.
Si habéis jugado a algún juego de la serie Assassin's Creed, la mejor manera de resumir y describir Shadow of Mordor es llamarlo Assassin's Creed: Mordor, ya que las mecánicas, el tipo de misiones, y las animaciones remiten constantemente a la serie de Ubisoft. En mi caso, dado mi amor por dicha serie, que Shadow of Mordor la emule no es sino algo positivo, pues, en mi opinión, es incluso mejor que la mayoría de los juegos de la serie, con el aliciente de estar ambientado en el universo del Señor de los anillos, un mundo en el que yo nunca había jugado.
En resumen, Middle Earth: Shadow of Mordor es, sin ninguna duda, uno de mis juegos favoritos no sólo de este año, sino de esta generación, y se lo recomiendo a cualquier aficionado a Lord of the Rings, Assassin's Creed, o simplemente a cualquiera que le gusten los juegos de acción bien hechos, ya que es una delicia de juego que resulta entretenidísimo y proporciona diversión a raudales en todas y cada una de las misiones en las que Talion se embarca. ¡Cinco estrellas forjadas por elfos, y una más para dominarlas a todas!
Sunday, June 26, 2016
Zootropolis
La película se titula Zootopia en la versión original, lo que me parece mucho más acertado ya que nos quiere transmitir que es una ciudad idílica. Todavía no consigo comprender a los traductores: ¿acaso lanzan un dado a la hora de traducir, o simplemente les gusta hacer mal su trabajo?
No voy a desvelar mucho de la trama pero sí os diré que es una peli genial de compañeros policías, llena de humor, y que hará las delicias tanto de pequeños como de mayores. Como diría nuestro querido Finn, cinco estrellas bestiales ;-)
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