El tercer juego al que he jugado este año es
Tomb Raider, que salió a principios del año pasado y al que le tenía el ojo echado desde que vi el vídeo promocional que
reseñé en junio de 2012. Como ya dije en aquella entrada, recuerdo haberme pasado los dos primeros juegos de la serie hará cosa de quince años (que se dice pronto), y desde entonces había tenido a la famosa aventurera británica bastante olvidada. Sin embargo, este nuevo juego no requiere conocimiento previo de la saga ya que Crystal Dynamics la ha reimaginado con esta entrega. Obviamente, hay varios elementos que se han conservado, aunque en esta nueva encarnación
Tomb Raider está mucho más centrado en la acción y en proporcionar una experiencia cinemática con una historia intensa e interesante que en saltar de una cornisa a otra. Por supuesto, las plataformas siguen teniendo presencia en la aventura, y lo mismo se puede decir de los puzzles ambientales, aunque éstos no son ni tan abundantes, ni tan enrevesados, ni -aceptémoslo- tan tediosos como los de los juegos originales. Aunque casi todo resulte familiar, todo en este juego es nuevo, y todo ha sido infinitamente mejorado. Pero vayamos por partes.
La historia comienza con una Lara Croft que, pese a tener extensos conocimientos teóricos, todavía no es la aventurera que todos conocemos. De hecho, ésta es su primera aventura. Al principio del juego, Lara y el resto de la tripulación del
Endurance naufragan en la isla que han venido a explorar. La mayor parte de los tripulantes están interesados en el aspecto arqueológico de la expedición, pero también hay alguno con otros intereses, como rodar un documental sobre la misma o tratar de proteger a los exploradores. Sin embargo, y como ya os podéis imaginar, el naufragio acaba siendo el menor de los problemas para Lara y el resto de supervivientes, ya que lo que les espera en la isla es un misterio tan antiguo como letal.

A lo largo de niveles y escenarios visualmente magníficos, Lara se dedica a explorar la isla, encontrar tumbas milenarias, salvar a sus compañeros de viaje, y pegarse tiros con todo aquel que se ponga en su camino. Todo esto está bien hilvanado por una historia emotiva y emocionante en la que el jugador asiste a la transformación de Lara de soñadora arqueóloga a curtida aventurera, y en la que los momentos intensos y de gran peligro se suceden a velocidad de vértigo. Y es que, pese a que la duración del juego es más que considerable -¿quince o veinte horas?-, el ritmo no decae en ningún momento, y Lara va de porrazo en porrazo y de trompicón en trompicón salpicándolo todo con caídas aterradoras, huidas imposibles, enfrentamientos apoteósicos, y situaciones límite tan angustiosas como peliagudas. Para poner un ejemplo que Nash entienda perfectamente, este
Tomb Raider es como una novela de
The Dresden Files: cuando llegas al final, te das cuenta de que estás casi sin aliento ya que la acción desenfrenada y el carisma del protagonista te ha hecho seguir avanzando en la historia, incapaz de dejarla de lado sin importar lo tarde que se haya hecho o las horas que lleves metido en este mundo ficticio pero tremendamente apasionante.
Como ya he apuntado en el párrafo anterior, los gráficos son sublimes, y las escenas con fenómenos atmosféricos como ventiscas, desprendimientos, o edificios (o puentes o pasarelas o barcos o aviones) desmoronándose a tu alrededor mientras corres y saltas para escapar de una muerte segura sólo para aterrizar en una situación aún peor son una auténtica gozada que hay que experimentar para poder comprender completamente, y que hacen que la adrenalina te fluya furiosa por las venas. La animación es también magnífica, y la música y los efectos especiales acompañan de forma magistral a las fantásticas voces (mención especial merece
Camilla Luddington, que interpreta a Lara Croft) que el reparto nos regala. De verdad que no hay ni un sólo elemento que desmerezca o que haga lucir menos el impresionante conjunto.
En resumen, y por si acaso no os ha quedado claro,
Tomb Raider es una joya que no deberíais dejar pasar, y que con razón apareció en tantas listas de
Los mejores juegos de 2013. Tan bueno es, de hecho, que ahora temo que el resto de juegos que me esperan este año me van a decepcionar al compararlos con él. De cualquier manera, espero que Crystal Dynamics se ponga pronto a trabajar en una secuela, porque no puedo esperar a pasar más tiempo con Lara. ¡Cinco estrellas!