
Los elfos oscuros, capitaneados por Vheto Slidecaster, ganaron el campeonato de "El viejo mundo", una tienda de
Warhammer que ha abierto sus puertas hace poco en Granollers, cerca de donde estoy viviendo. Me apunté a la competición con intención de conocer gente y pasar un buen rato, y resulta que acabé siendo el campeón absoluto del torneo.
Vheto Slidecaster dejo al pobre
Gnasher, su gélido, en los establos para montar a la impresionante
mantícora con la que arrasó a todos sus rivales.
En un campeonato de
Warhammer normal se juegan tres partidas, dos por la mañana y una después de comer. (No entiendo por qué siempre son los domingos y no los sábados, pero creo que es algún tipo de tradición.) Las partidas suelen ser batallas campales, dos ejércitos uno enfrente del otro con algún obstáculo por medio, y el objetivo es matar lo máximo posible perdiendo el mínimo de tus tropas. Los que ganan se van enfrentando entre sí, con lo que aunque la primera partida te toca jugarla contra gente de cualquier nivel, en la segunda o tercera partida sabes que te va a tocar contra rivales duros.

En la primera partida, los elfos de Vheto Slidecaster se enfrentaron a los Bárbaros del caos, que, como su propio nombre indica, son unos tipos muy bestias de aires vikingos en el diseño de su indumentaria. Los pobres no tuvieron muchas opciones, pues no dejé ni una miniatura sobre la mesa, y únicamente perdí una de mis caballerías ligeras.
En la segunda partida, Vheto se enfrento a otra casa de elfos oscuros, pero el ejército de Vheto es muy rápido, pues está compuesto por carros de guerra, caballerías ligeras, arpías, y la todopoderosa hidra. El ejercito rival estaba basado en bloques de infantería y mucha pero que mucha magia... pero los pobres magos del ejército rival no dieron pie con bola y no sólo practicamente no consiguieron lanzar hechizos sino que sus pifias provocaron su muerte. De nuevo, no quedó ningún rival vivo sobre la mesa.
La tercera partida fue harina de otro costal, pues resultó ser un durísimo combate contra tropas imperiales (nada de clones ni de Vaders; eso es otra saga). Los imperiales de
Warhammer son como los tercios españoles, con arcabuces, grandes bloques de

infantería, y algún que otro fanático religioso (más conocido como sacerdote), pero tienen un tanque que, aunque muy rudimentario, resulta ciertamente destructivo, con cañones y magos. En esta partida, Vheto consiguió salvar la vida de puro milagro después de que una bala de cañón le impactase de lleno y que el sacerdote de turno le estampase una mega maza de combate. Aunque él consiguio sobrevivir, el resto del ejército fue prácticamente aniquilado, y sólo las sombras capitaneadas por el temible Nashardoom (un asesino elfo oscuro) y el otro noble de la casa Slidecaster consiguieron salvar la vida. Pero lo único que sobrevivió del rival (y con menos de la mitad de sus vidas) fue el tanque. Al final, esta partida terminó con un valioso empate.
Aquí os dejo también un
link para que veáis las fotos de cómo es un campeonato de
Warhammer en una tienda chula, que he ido a jugar a cada sitio....