Hace ya mucho tiempo que perdí la costumbre de leer. Mientras que durante mi adolescencia y temprana adultez devoraba insaciable toda clase de novelas, desde Drácula hasta El Quijote, desde Johnny Got His Gun hasta las novelas del Universo Expandido de Star Wars, mi proverbial indolencia pronto comenzó a hacerse tan incontenible que comencé a dejar de lado eso que hasta entonces había sido una pasión. Seguí leyendo, claro, e incluso he llegado a hablar aquí de alguna de esas lecturas, pero a un ritmo pausado y cansino, que no fue sino el preludio a dejar de leer casi por completo. Tal y como, finalmente, acabé haciendo pocos años atrás. No fue una decisión consciente, desde luego, pero su efecto en mí se hizo notar igualmente.
Siempre he querido seguir leyendo. Es más, llevo años flirteando con la idea de releerme Lord of the Rings, con terminarme de una vez por todas la saga de la Torre oscura, con devorar a Lovecraft, a Tolstoi y a Hemingway. Ahora que mis hijas van a cumplir los tres años, que van a ir al colegio y voy a tener más tiempo libre, me veo ligeramente capaz de dar un paso adelante y comenzar a leer de nuevo, poco a poco, para ir cogiendo el hábito con alfileres y muy cuidadosamente. Así que empezaré, o, más bien, he empezado a leer de nuevo. Algo fácil y atractivo, que no estoy para meterme el Ulysses entre pecho y espalda. Así que, ¿por qué no empezar por una saga de novelas y relatos cortos que ya conozco de sobra, sé que me van a gustar, y que siempre he querido leer al completo y por orden de publicación?
A Study in Scarlet, novela de apenas ciento veinte páginas (al menos en mi edición), fue publicada por primera vez en 1887 en la revista Beeton's Christmas Annual, y marca la primera aparición del más famoso duo de detectives de la historia: Sherlock Holmes y el Doctor John Watson. Durante el transcurso de la novela se conocen, se mudan a vivir a su famoso apartamento en 221B Baker Street y resuelven (o, más bien, Sherlock lo hace y Watson es testigo y cronista de ello) uno de los primeros casos del famoso detective consultor, los asesinatos de Drebber y Strangerson, aparentemente fruto de un complot político.
Si bien (o quizá porque) hace ya más de un par de décadas que leí varias de las novelas y relatos cortos escritos por el nunca suficientemente alabado Conan Doyle, no termino de recordar que ésta fuera una de ellas. Gracias a las innumerables adaptaciones que lo han mostrado en cine y televisión ya tenía una imagen muy clara del encuentro entre Holmes y Watson, e, incluso, ciertas nociones sobre este misterioso caso en concreto. Y dado que unas cuarenta de las 120 páginas durante las que transcurre la historia narran en forma de flashback el pasado del culpable durante las décadas anteriores (y que el autor del prólogo en mi edición, un tal Loren D. Estleman, recomienda directamente saltárselas), y yo no recordaba nada de esto, deduzco con firmeza que, sí, ésta es la primera vez que leo la historia origen del más grande detective de ficción de todos los tiempos. Elemental.
Pese a la juventud de ambos protagonistas en esta novela, ya vemos a Holmes fumando en pipa y utilizando una lupa para inspeccionar la escena del crímen (la primera vez, según la wikipedia, en que dicho objeto es utilizado por un detective de ficción). Se nos menciona de pasada la famosa habilidad del detective para tocar el violín, así como su destreza también en la práctica del boxeo y la esgrima. Y descubrimos el famoso conocimiento exhaustivo del detective en campos como la química y la botánica, y su aún más famoso desconocimiento total en campos inútiles para su profesión, como la Literatura y la Astronomía. Hasta el punto, por ejemplo, de desconocer que la tierra gira alrededor del sol.
También conocemos por primera vez al también famoso inspector Lestrade y a su colega Gregson de Scotland Yard, que en esta novela goza de la misma importancia que Lestrade, pero de quien desconozco si ésta no será también su última aparición en estas historias, dada su nula fama posterior.
Es espectacular ver la cantidad de cosas que Conan Doyle hizo bien en esta primera novela de su saga más famosa, hasta el punto de que las historias posteriores poco van a poder aportar nuevo al legado Holmes. Porque ya está casi todo aquí. Y es cierto, como siempre en estos casos, que Conan Doyle no creó algo cien por cien original. Es imposible negar la influencia del también conocidísimo relato de Edgar Allan Poe The Murders in the Rue Morgue, y la semejanza del método Holmes con el de Auguste Dupin, el detective francés protagonista de aquella historia. Hasta el propio Conan Doyle lo señala, haciendo que Holmes y Watson discutan precisamente sobre ello en esta novela. Pero, como digo, todas las historias se han contado siempre así, unas sobre otras. Si alguien quiere ver tal influencia como un demérito o una falta de originalidad es libre de hacerlo, pero que sepa que no hay obra cultural humana que se libre de ello.
Con ello y con todo, incluso con ese flashback que nos aparta de Holmes y Watson durante todo un tercio de la novela (y que aún hoy día suscita polémica), la perspectiva que da el tiempo dice que A Study in Scarlet, criticada con cierta negatividad en su día, es una obra maestra indispensable se la mire por donde se la mire. Su lectura no sólo me recordó a mis años mozos, sino que me hizo disfrutar horrores con una prosa que, pese a tener ya sus buenos 130 años, es muy moderna y resulta deliciosa de seguir.
Cinco humeantes pipas de tabaco.
Saturday, July 22, 2017
Friday, July 21, 2017
Frigonovedades
Para combatir los calores del verano hoy tenemos un interesante artículo en el que Joan Viñallonga, un hombre que trabajó para Frigo creando polos nuevos durante casi veinte años, habla de su experiencia inventándose clásicos de nuestra infancia como el Drácula o el Frigodedo. ¡Echadle un vistazo, que seguro que os traerá gratos recuerdos!
Thursday, July 20, 2017
Dragonstone
Tras trece meses de interminable espera, este pasado domingo se estrenó el primer episodio de la séptima y penúltima temporada de esa pedazo de serie que es Game of Thrones. La única hoy en día, sinceramente lo digo, con la que no me resisto a esperar ni un minuto a ver cada nuevo episodio una vez que están disponibles.
Como era de esperar, mi obligado ejercicio de paciencia como espectador mereció la pena. Pese a que los episodios que quedan para acabar la serie casi pueden contarse con los dedos de las manos, el equipo creativo tras la serie, encabezado por sus creadores David Benioff y D. B. Weiss, no apresura ni acelera la historia, sino que da tiempo a cada escena para respirar, para funcionar con calma por si misma como parte de un enorme todo. Puede que haya gente que prefiera que vayan al grano más rápido, pero yo personalmente adoro este tipo de historias de escala épica construidas a partir de cientos de pequeños momentos, cada uno con su propia identidad.
Ahora que entra en su séptima temporada, es ciertamente difícil hablar de esta serie y cada uno de sus episodios evitando destripar cualquiera de los innumerables giros que ha ido dando la historia. Así que advierto a cualquier lector que aún no esté puesto al día con la serie y quiera estarlo que no siga leyendo este párrafo. Porque, aunque lo diré vagamente, durante este episodio saboreamos con satisfacción cómo Arya continúa ejecutando su venganza contra aquellos que acabaron con su familia (y, por alguna razón, luego comparte comida con Ed Sheeran), Samwise... oops, perdón, Samwell Tarly descubre nueva información vital para poder enfrentarse a los white walkers, Cersei se aísla en su megalomanía, Jon Snow y Sansha trabajan en su relación como hermanos y líderes del norte y Daenerys vuelve al hogar que la vio nacer. Tras un larguísimo comienzo en esta partida de ajedrez, todas las piezas supervivientes ocupan posiciones que van a desencadenar el inevitable final del juego.
Otro tremendo episodio para una tremenda serie. Cuatro dragones y medio sobre cinco.
Como era de esperar, mi obligado ejercicio de paciencia como espectador mereció la pena. Pese a que los episodios que quedan para acabar la serie casi pueden contarse con los dedos de las manos, el equipo creativo tras la serie, encabezado por sus creadores David Benioff y D. B. Weiss, no apresura ni acelera la historia, sino que da tiempo a cada escena para respirar, para funcionar con calma por si misma como parte de un enorme todo. Puede que haya gente que prefiera que vayan al grano más rápido, pero yo personalmente adoro este tipo de historias de escala épica construidas a partir de cientos de pequeños momentos, cada uno con su propia identidad.
Ahora que entra en su séptima temporada, es ciertamente difícil hablar de esta serie y cada uno de sus episodios evitando destripar cualquiera de los innumerables giros que ha ido dando la historia. Así que advierto a cualquier lector que aún no esté puesto al día con la serie y quiera estarlo que no siga leyendo este párrafo. Porque, aunque lo diré vagamente, durante este episodio saboreamos con satisfacción cómo Arya continúa ejecutando su venganza contra aquellos que acabaron con su familia (y, por alguna razón, luego comparte comida con Ed Sheeran), Samwise... oops, perdón, Samwell Tarly descubre nueva información vital para poder enfrentarse a los white walkers, Cersei se aísla en su megalomanía, Jon Snow y Sansha trabajan en su relación como hermanos y líderes del norte y Daenerys vuelve al hogar que la vio nacer. Tras un larguísimo comienzo en esta partida de ajedrez, todas las piezas supervivientes ocupan posiciones que van a desencadenar el inevitable final del juego.
Otro tremendo episodio para una tremenda serie. Cuatro dragones y medio sobre cinco.
Wednesday, July 19, 2017
La Ínsula Barataria
El dibujo de hoy es el quinto nivel del juego de Cervantes que OveR Software lanzará este otoño. La acción transcurre a las puertas de la Ínsula Barataria, lugar del que hacen a Sancho Panza gobernador en el Quijote para burlarse de él y humillarlo. Como no podía ser de otra manera, Sancho es el personaje invitado en este nivel, y el problema que Cervantes le tiene que resolver es encontrarle la llave que le permitirá acceder al pueblo. ¡Para saber cómo lograrlo, obviamente, tendréis que jugar al juego cuando lo publiquemos dentro de muy poco!
Como detalle curioso, os diré que el diseño original de este nivel incluía un risco a la izquierda de la composición (que podéis ver aquí al lado), pero al final decidimos eliminarlo para que el conjunto no quedara demasiado abigarrado. Y como segundo detalle curioso, os revelaré que el palacio que se ve al fondo está basado en el Palacio ducal de Pedrola, en el que Cervantes se inspiró para situar la acción del capítulo de la Ínsula Barataria. ¡Que no se diga que no me documento!
Como detalle curioso, os diré que el diseño original de este nivel incluía un risco a la izquierda de la composición (que podéis ver aquí al lado), pero al final decidimos eliminarlo para que el conjunto no quedara demasiado abigarrado. Y como segundo detalle curioso, os revelaré que el palacio que se ve al fondo está basado en el Palacio ducal de Pedrola, en el que Cervantes se inspiró para situar la acción del capítulo de la Ínsula Barataria. ¡Que no se diga que no me documento!
Monday, July 17, 2017
Aprendiz de mayordomo
Undermajordomo Minor es una hilarante novela escrita por Patrick deWitt en la que el joven protagonista, Lucien "Lucy" Minor abandona su pueblo natal para trabajar en el castillo Von Aux a las órdenes del mayordomo, el señor Olderglough. Solamente llegar hasta el castillo para empezar su nuevo trabajo es toda una aventura, y a partir de ahí las cosas no hacen sino volverse más y más extrañas según Lucy va conociendo al resto de curiosos personajes que aparecen en esta delirante novela que combina humor, amor, misterio, y surrealismo de manera magistral.
El libro está escrito con gran sentido del humor y un estilo muy particular, con diálogos ingeniosos y desternillantes de la boca de personajes excéntricos y peculiares. Las situaciones en las que dichos personajes se encuentran son a la vez cotidianas y extraordinarias, y la forma en que Lucy y los demás las resuelven resulta siempre tan inesperada como tronchante.
En resumen, Undermajordomo Minor me ha encantado, pero admito que es el tipo de libro y el tipo de humor que no todo el mundo encuentra de su agrado. Personalmente, le doy cinco idiosincrásicas estrellas, y os recomiendo que la leáis si la sátira y el absurdo os suelen gustar. ¡Una novela magnífica!
El libro está escrito con gran sentido del humor y un estilo muy particular, con diálogos ingeniosos y desternillantes de la boca de personajes excéntricos y peculiares. Las situaciones en las que dichos personajes se encuentran son a la vez cotidianas y extraordinarias, y la forma en que Lucy y los demás las resuelven resulta siempre tan inesperada como tronchante.
En resumen, Undermajordomo Minor me ha encantado, pero admito que es el tipo de libro y el tipo de humor que no todo el mundo encuentra de su agrado. Personalmente, le doy cinco idiosincrásicas estrellas, y os recomiendo que la leáis si la sátira y el absurdo os suelen gustar. ¡Una novela magnífica!
Saturday, July 15, 2017
El taller de Jáuregui
Hace hoy exactamente un año os enseñé el que entonces era el último nivel de los tres que había dibujado para el videojuego de OveR Software Cervantes: perdiendo los papeles, que ahora tiene página de Facebook y todo. Durante los doce meses que han transcurrido desde entonces, he terminado otros diez niveles, con lo que la versión final del juego tendrá trece escenarios en los que el jugador tendrá que resolver varios puzzles.
El de hoy es el cuarto nivel, que tiene lugar en el taller de Juan de Jáuregui. Jáuregui fue un personaje histórico real que pasó su tiempo, entre otras cosas, escribiendo poemas y pintando cuadros. De hecho, a él se le le atribuye el que probablemente sea el retrato más famoso de Cervantes, y es por eso que decidimos incluirlo en el juego.
El objetivo en este nivel es devolverle a Jáuregui sus pinturas para que pueda seguir trabajando en su última creación. A cambio, el artista le devolverá a Cervantes la página de su manuscrito. Obviamente, no os voy a dar la solución del nivel, ¡pero espero que juguéis cuando lancemos el juego este otoño!
El de hoy es el cuarto nivel, que tiene lugar en el taller de Juan de Jáuregui. Jáuregui fue un personaje histórico real que pasó su tiempo, entre otras cosas, escribiendo poemas y pintando cuadros. De hecho, a él se le le atribuye el que probablemente sea el retrato más famoso de Cervantes, y es por eso que decidimos incluirlo en el juego.
El objetivo en este nivel es devolverle a Jáuregui sus pinturas para que pueda seguir trabajando en su última creación. A cambio, el artista le devolverá a Cervantes la página de su manuscrito. Obviamente, no os voy a dar la solución del nivel, ¡pero espero que juguéis cuando lancemos el juego este otoño!
Thursday, July 13, 2017
Extraña odisea
El séptimo juego que me he pasado en mi PS4 es Oddworld: New'n'Tasty!, recreación del clásico de PS2 Oddworld: Abe's Oddysee. Gráficamente, la historia de Abe y su fuga de la central en la que está esclavizado es magnífica, pero el juego en sí se nota que ya tiene unos años. Básicamente, New'n'Tasty! es un juego de plataformas con puzzles aquí y allá en el que el jugador tiene que calcular sus saltos al milímetro si no quiere aterrizar en minas, caer al vacío, o despertar a los enemigos que se lo van a merendar... si no es que lo cosen a balazos en su lugar.
Entre salto y salto, el jugador encuentra puzzles en los que tiene que encontrar una melodía para activar una campana que le otorga poderes especiales que le ayudarán a liberar a sus esclavizados congéneres, y dichos puzzles son, sin duda, mi parte favorita del juego. Las dichosas plataformas... me gustaban hace veinte años, pero ahora no acaban de hacerme gracia. Y eso por no hablar de tener que esquivar a los enemigos, ya que Abe no lleva armas y sólo en contadas ocasiones puede aniquilar a sus adversarios con bombas que se encuentra o poderes que adquiere. En general, tiene que esquivarlos o lograr que alguna parte del escenario (picas, precipicios, trituradoras) acabe con ellos.
Pese a jugar en "fácil", debo decir que el juego me resultó dificilísimo, y sólo me lo pude pasar y evitar sufrir un aneurisma recurriendo a lo que en inglés se llama scum-save: salvar el juego cada dos segundos apretando el botón correspondiente. Y aun así, tuve que repetir saltos y secciones docenas (y docenas) de veces.
Por si acaso no estaba ya bastante contento con el juego resulta que, dependiendo del número de esclavos que Abe libere, el jugador puede encontrarse con dos finales diferentes: el que te felicita por haber salvado suficientes criaturas... y el que me tocó a mí, que no hizo sino hacerme enfadar todavía más.
Después de lo que sufrí para terminar el juego, y el pobre Abe acaba peor que donde había empezado. Completamente injusto.
En resumen: si los juegos de plataformas difíciles son lo vuestro, Oddworld: New'n'Tasty! os proporcionará el desafío que estáis buscando. Si por el contrario sois tan ineptos y susceptibles a cabrearse como yo, probablemente deberíais saltaros (nótese el astuto juego de palabras) este enfurecedor juego, y celebrar vuestra buena fortuna. Le doy dos rabiosas estrellas y media, y lo desinstalo inmediatamente.
Entre salto y salto, el jugador encuentra puzzles en los que tiene que encontrar una melodía para activar una campana que le otorga poderes especiales que le ayudarán a liberar a sus esclavizados congéneres, y dichos puzzles son, sin duda, mi parte favorita del juego. Las dichosas plataformas... me gustaban hace veinte años, pero ahora no acaban de hacerme gracia. Y eso por no hablar de tener que esquivar a los enemigos, ya que Abe no lleva armas y sólo en contadas ocasiones puede aniquilar a sus adversarios con bombas que se encuentra o poderes que adquiere. En general, tiene que esquivarlos o lograr que alguna parte del escenario (picas, precipicios, trituradoras) acabe con ellos.
Pese a jugar en "fácil", debo decir que el juego me resultó dificilísimo, y sólo me lo pude pasar y evitar sufrir un aneurisma recurriendo a lo que en inglés se llama scum-save: salvar el juego cada dos segundos apretando el botón correspondiente. Y aun así, tuve que repetir saltos y secciones docenas (y docenas) de veces.
Por si acaso no estaba ya bastante contento con el juego resulta que, dependiendo del número de esclavos que Abe libere, el jugador puede encontrarse con dos finales diferentes: el que te felicita por haber salvado suficientes criaturas... y el que me tocó a mí, que no hizo sino hacerme enfadar todavía más.
Después de lo que sufrí para terminar el juego, y el pobre Abe acaba peor que donde había empezado. Completamente injusto.
En resumen: si los juegos de plataformas difíciles son lo vuestro, Oddworld: New'n'Tasty! os proporcionará el desafío que estáis buscando. Si por el contrario sois tan ineptos y susceptibles a cabrearse como yo, probablemente deberíais saltaros (nótese el astuto juego de palabras) este enfurecedor juego, y celebrar vuestra buena fortuna. Le doy dos rabiosas estrellas y media, y lo desinstalo inmediatamente.
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