Como no todo lo que leo o veo es siempre fantástico y entretenido, aquí tenéis un par de ejemplos de decepciones recientes.
Para empezar, una película: Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides. Llevaba tiempo queriendo ver esta cuarta entrega de las aventuras del capitán Jack Sparrow, pero si la tercera ya me desagradó, esta cuarta se lleva la palma. Para ser completamente honesto, debo admitir que sólo presté atención durante los primeros cincuenta y cinco minutos más o menos, y tras la escena con las sirenas, me rendí, cogí el portátil, y dejé que la película continuase mientras yo me dedicaba a hacer cosas más interesantes. De vez en cuando levanté la cabeza, vi que una vez más los protagonistas estaban enzarzados en una gigantesca y caótica batalla, y continué navegando por Internet. O sea, que ni sé cómo termina la película, ni me interesa.
Y para terminar, un libro (que, por cierto, ha sido adaptado al cine): John Dies at the End, de David Wong. La novela está protagonizada por un par de perdedores que se ven envueltos en una aventura con tintes de horror, ciencia ficción, lo paranormal, y la paranoia que caracteriza las historias de H.P. Lovecraft. Aunque en teoría está narrada en clave de humor y se supone que es graciosísima, a mí no sólo no me hizo maldita la gracia, sino que ni siquiera me vi con fuerzas de terminarla. Las primeras 100 páginas las aguanté bastante bien; las siguientes 100 se me hicieron pesadas y cansinas; las siguientes 100 pusieron a prueba los límites de mi paciencia; y las últimas 160 decidí que mejor no me las leía. O sea, que ni sé cómo termina el libro, ni me interesa.
Así que ya veis: no siempre acierto con lo que escojo ver o leer. Con algo de suerte, no habrá más decepciones este año, aunque nunca se sabe. De todas formas, ¡os mantendré informados!
Thursday, June 05, 2014
Tuesday, June 03, 2014
Los cien (y bajando en cada episodio)
Los cien es una nueva serie del canal Syfy que nos presenta a los últimos
supervivientes de la raza humana (o eso
piensan ellos) viviendo en una estación orbital ya que, después de una guerra
nuclear, la Tierra es inhabitable. Sin embargo, después de cien años en el espacio, la estación está fallando y sus habitantes sólo ven una
salida: mandar a gente a la Tierra para
ver si es habitable otra vez. Así pues, para comprobarlo, no se les ocurre otra cosa que mandar a 100 chavales presos en su centro penitenciario, sin comida ni herramientas ni nada que les sirva de mucha ayuda. Eso sí: les ponen unas pulseritas muy monas para comprobar sus constantes vitales. Esta premisa facilita dos escenarios para la serie: la estación espacial, donde las tensiones
crecen tanto por el mal funcionamiento de la misma como por las intrigas políticas que en ella tienen lugar; y la Tierra, con 100 adolescentes
en plan El señor de las moscas luchando por sobrevivir mientras investigan el
planeta y descubren algunas de sus sorpresas. Los cien es una serie interesante, aunque la premisa de partida sea bastante absurda. Además, a los guionistas no les tiembla el pulso a la hora de cargarse personajes, y los efectos son bastante buenos. Ya veremos cómo se va desarrollando la trama, pero por el momento es bastante recomendable para los amantes de la ciencia ficción.
Los peligros de la frontera
El viernes pasado, mi querida esposa y yo asistimos al estreno de A Million Ways to Die in the West, la última gamberrada del creador de Family Guy, Seth MacFarlane. Co-escrita, dirigida y protagonizada por el mismo MacFarlane, esta divertida comedia cuenta con un reparto de lujo que incluye a Charlize Theron, Neil Patrick Harris, Liam Neeson, Giovanni Ribisi, Amanda Seyfried, Sarah Silverman y Wes Studi, e incluye cameos de actores como Ryan Reynolds, Jamie Foxx, Ewan McGregor, y el humorista Bill Maher. Pero el mejor cameo me lo callo, pues resulta desternillante y completamente inesperado, y no quiero destripar nada.
A Million Ways to Die in the West nos presenta la típica historia del chico amable y simpático (MacFarlane) que de pronto se queda sin novia (Seyfried), y sus esfuerzos por lograr que deje a su nuevo amor (Harris) y vuelva con él. Todo esto transcurre en la frontera del oeste en el año 1886, cuando la vida era dura, la ley del más rápido imperaba, y prácticamente cualquier cosa te podía matar. Con un humor típicamente MacFarlane que o te gusta o te parece juvenil y ofensivo, la película encadena un gag tras otro, una broma tras otra, y un chiste tras otro de principio a fin, y yo me lo pasé en grande viendo las desventuras de Albert Stark (MacFarlane) y las peripecias por las que pasa hasta encontrar la resolución a sus problemas, que no hacen sino multiplicarse a medida que avanza la historia.
En resumen: si os gusta el humor de MacFarlane, lo más probable es que la película os resulte de lo más entretenida e hilarante. Si por el contrario hace tiempo que dejasteis de verle la gracia a Family Guy, mejor será que os mantengáis alejados de este comedia del oeste y alquiléis Rango o Blazing Saddles en su lugar. Yo me divertí un montón y no tendría ningún problema en verla otra vez, pero como el humor es algo bastante personal, avisados quedáis: o la odiaréis, u os encantará. De un modo u otro, ¡no dejéis de contarnos vuestras impresiones cuando la veáis!
A Million Ways to Die in the West nos presenta la típica historia del chico amable y simpático (MacFarlane) que de pronto se queda sin novia (Seyfried), y sus esfuerzos por lograr que deje a su nuevo amor (Harris) y vuelva con él. Todo esto transcurre en la frontera del oeste en el año 1886, cuando la vida era dura, la ley del más rápido imperaba, y prácticamente cualquier cosa te podía matar. Con un humor típicamente MacFarlane que o te gusta o te parece juvenil y ofensivo, la película encadena un gag tras otro, una broma tras otra, y un chiste tras otro de principio a fin, y yo me lo pasé en grande viendo las desventuras de Albert Stark (MacFarlane) y las peripecias por las que pasa hasta encontrar la resolución a sus problemas, que no hacen sino multiplicarse a medida que avanza la historia.En resumen: si os gusta el humor de MacFarlane, lo más probable es que la película os resulte de lo más entretenida e hilarante. Si por el contrario hace tiempo que dejasteis de verle la gracia a Family Guy, mejor será que os mantengáis alejados de este comedia del oeste y alquiléis Rango o Blazing Saddles en su lugar. Yo me divertí un montón y no tendría ningún problema en verla otra vez, pero como el humor es algo bastante personal, avisados quedáis: o la odiaréis, u os encantará. De un modo u otro, ¡no dejéis de contarnos vuestras impresiones cuando la veáis!
Sunday, June 01, 2014
Regreso al futuro
Hace un par de días tuve el placer de ver Days of Future Past, la nueva película protagonizada por los X-Men, y hay que ver lo mucho que me gustó. En el futuro, los Centinelas han diezmado la población mutante, y a los pocos miembros supervivientes de los X-Men se les ocurre un plan para cambiar las cosas: mandar a Lobezno al pasado para impedir que Bolívar Trask convenza al gobierno de que invertir en su programa de Centinelas es una buena idea. ¿Será capaz el popular mutante canadiense de cumplir con su misión?
Days of Future Past me encantó y no sentí que me hubiera perdido demasiado al no haber visto First Class todavía pese a que los eventos de esta última son importantes ya que, en DOFP, Lobezno viaja al año 1973, diez años después de lo que se narra en First Class, y lo que sucede en dicha película influye en la trama de DOFP, y los personajes supervivientes aparecen en DOFP y cuentan con gran protagonismo. O sea, que ni no habéis visto First Class aún, os recomiendo que la veáis antes de ir al cine a ver DOFP, pero tampoco pasa nada si, como yo, aún no lo habéis hecho, porque en DOFP se da toda la información necesaria para que el espectador no vaya perdido.
Days of Future Past me resultó entretenidísima, con una historia emocionante, personajes interesantes, y un ritmo endiablado que no decae en ningún momento. Una vez vista, no me extraña la fantástica nota que tiene en Rotten Tomatoes, y las excelentes críticas que ha recibido me parecen más que merecidas. Así pues, si tenéis siquiera el más mínimo interés en los mutantes más famosos de Marvel, haceos un favor e id a ver Days of Future Past este mismo fin de semana. ¡Satisfacción garantizada!
Days of Future Past me encantó y no sentí que me hubiera perdido demasiado al no haber visto First Class todavía pese a que los eventos de esta última son importantes ya que, en DOFP, Lobezno viaja al año 1973, diez años después de lo que se narra en First Class, y lo que sucede en dicha película influye en la trama de DOFP, y los personajes supervivientes aparecen en DOFP y cuentan con gran protagonismo. O sea, que ni no habéis visto First Class aún, os recomiendo que la veáis antes de ir al cine a ver DOFP, pero tampoco pasa nada si, como yo, aún no lo habéis hecho, porque en DOFP se da toda la información necesaria para que el espectador no vaya perdido.
Days of Future Past me resultó entretenidísima, con una historia emocionante, personajes interesantes, y un ritmo endiablado que no decae en ningún momento. Una vez vista, no me extraña la fantástica nota que tiene en Rotten Tomatoes, y las excelentes críticas que ha recibido me parecen más que merecidas. Así pues, si tenéis siquiera el más mínimo interés en los mutantes más famosos de Marvel, haceos un favor e id a ver Days of Future Past este mismo fin de semana. ¡Satisfacción garantizada!
Thursday, May 29, 2014
Bostezos atómicos
Tras haber visto Godzilla hace un par de días, no me queda sino preguntarme: ¿acaso seré yo el raro? (No hace falta que me contestéis, majos.) Y es que, a pesar de las estupendas críticas, la gran recaudación que lleva, y lo mucho que parece estar gustando, qué queréis que os diga: yo me aburrí como una ostra, y bien podría haberme levantado y salido del cine a mitad película sin volver la vista atrás, y no me habría perdido nada. Lo único que de verdad me gustó fueron los primeros veinte minutos, o lo que es lo mismo, la parte de la película que transcurre en Japón. A partir de ahí, Godzilla no es sino un montón de planos de helicópteros volando de acá para allá, un montón de soldados persiguiendo bichos gigantes, y toneladas y toneladas de derrumbamientos, escombros y desastres varios. Lamentablemente, la acción me pareció tan sosa, genérica y falta de imaginación como carentes de interés me resultaron los personajes y sus situaciones particulares (todo ello post-Japón, recordemos). Eso sí: los efectos especiales son excelentes, Godzilla parece real como la vida misma, y la monocromática batalla final es visualmente atractiva e interesante. Aun así, y pese a que soy consciente de que mi siguiente afirmación podría muy bien costarme el carnet de cinéfilo de por vida, creo que la vilipendiada versión de Roland Emmerich de 1998 me resultó infinitamente más entretenida cuando la vi hace ya dieciséis años, aunque también es verdad que entonces aún era joven y fácilmente impresionable. Pero vamos: si veis esta nueva Godzilla, no dejéis de decirnos qué os parece, lo equivocado que estoy, y en qué universo paralelo la blasfemia de Emmerich podría ser mejor que... que... que cualquier otra película de la historia. Abierto queda el debate.
Tuesday, May 27, 2014
Aerolíneas Gaudí
¿Qué aspecto habría tenido un avión diseñado por el famoso arquitecto Antonio Gaudí? Esta pregunta se me ocurrió hace algo más de un año, y no fue hasta hace unos días que plasmé la respuesta en papel. Lo más probable es que, de haber diseñado uno, Gaudí hubiera hecho algo completamente diferente, pero debo decir que me lo he pasado en grande tratando de imitar su estilo y aplicándolo a algo completamente absurdo, ya que un avión modernista como éste sería de lo menos aerodinámico, pero bueno.
En cuanto al dibujo en sí, hice el encaje a lápiz rápidamente y lo entinté con igual celeridad, y luego lo coloreé con mi Cintiq con también bastante presteza. ¡Espero que os guste!
En cuanto al dibujo en sí, hice el encaje a lápiz rápidamente y lo entinté con igual celeridad, y luego lo coloreé con mi Cintiq con también bastante presteza. ¡Espero que os guste!
Sunday, May 25, 2014
Nostalgia
Yo fui a EGB es un simpático repaso a las décadas que todos nosotros pasamos en el cole cuando la EGB estaba vigente. Este libro, escrito por Javier Ikaz Y Jorge Díaz, no es sino la versión en papel del grupo de Facebook y posterior blog que ambos amigos empezaron para recordar (y hacernos recordar a nosotros) todo lo que nos encantaba a finales de los setenta, durante los ochenta y a principios de los noventa: chucherías, series de televisión, dibujos animados, revistas, juegos en el recreo, libro de texto, grupos musicales, los primeros vídeo clubs, y un montón más de temas que seguro os arrancarán tantas sonrisas como a mí.
Aunque he dicho que este libro es la versión en papel de las correrías electrónicas de sus autores, la verdad es que leí el libro en formato digital, lo que creo fue una buena idea dado el gran número de fotos a todo color que se incluyen. De principio a fin, me encontré con infinidad de cosas que recordaba (como las pegatinas de la Teleindiscreta o el Frigurón), otras que había olvidado por completo y que redescubrí con placer (como el Bubo o los chicles Cheiw), y alguna que otra que desconocía por completo. Además, los autores incluyen varios controles sorpresa para ver cuánto recuerdas de los 80, y debo decir que saqué bastante buena nota en la mayoría, ya que pude contestar sin vacilación quién había presentado las distintas temporadas del Un, dos, tres y cuáles eran sus mascotas (ah, Botilde...), o que la mejor marca de camisetas interiores era, sin duda, Damart Thermolactyl.
En resumen, y como supongo que ya os habréis imaginado, esta colección nostálgica va destinada a un público muy específico que seguramente disfrutará recordando cómo jugaba a Churro va en el patio del colegio, cómo cantaba El súper disco chino junto a Enrique y Ana, o cómo se tenía que ir a la cama cuando Casimiro hacía acto de presencia en la televisión. Al resto, el libro lo dejará indiferente, pero a mí me ha resultado una lectura de lo más agradable y que no puedo dejar de recomendaros. Leed, pues, y rememorad.
Aunque he dicho que este libro es la versión en papel de las correrías electrónicas de sus autores, la verdad es que leí el libro en formato digital, lo que creo fue una buena idea dado el gran número de fotos a todo color que se incluyen. De principio a fin, me encontré con infinidad de cosas que recordaba (como las pegatinas de la Teleindiscreta o el Frigurón), otras que había olvidado por completo y que redescubrí con placer (como el Bubo o los chicles Cheiw), y alguna que otra que desconocía por completo. Además, los autores incluyen varios controles sorpresa para ver cuánto recuerdas de los 80, y debo decir que saqué bastante buena nota en la mayoría, ya que pude contestar sin vacilación quién había presentado las distintas temporadas del Un, dos, tres y cuáles eran sus mascotas (ah, Botilde...), o que la mejor marca de camisetas interiores era, sin duda, Damart Thermolactyl.
En resumen, y como supongo que ya os habréis imaginado, esta colección nostálgica va destinada a un público muy específico que seguramente disfrutará recordando cómo jugaba a Churro va en el patio del colegio, cómo cantaba El súper disco chino junto a Enrique y Ana, o cómo se tenía que ir a la cama cuando Casimiro hacía acto de presencia en la televisión. Al resto, el libro lo dejará indiferente, pero a mí me ha resultado una lectura de lo más agradable y que no puedo dejar de recomendaros. Leed, pues, y rememorad.
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