Me gusta leer y ver la tele

Tuesday, August 15, 2017

Gmep: A la deriva

Como todo buen cristiano crecido durante finales de los años ochenta y principios de los noventa, me crié siguiendo una estricta dieta basada en el consumo de películas de fantasía y acción, series de televisión que centradas sobre las desventuras de una familia estructurada y su socialmente inadaptado vecino y videojuegos para DOS, de aquellos que cabían completos en un disquete de tres pulgadas y media. Mis favoritos de entre estos últimos siempre fueron las aventuras gráficas de Lucasfilm Games, a las que, durante aquellos años, dediqué centenares de horas de mi tiempo. Dado que por aquel entonces no había internet ni, por consiguiente, fácil acceso a walkthrough alguno, no era raro permanecer atascado durante semanas con el mismo puzzle, probando diferentes combinaciones de objetos y recorriendo una y otra vez los mismos escenarios en busca de cualquier píxel que brillara un poco más de lo normal y pudiera ser un nuevo objeto. Aunque por lo general solían ser motas de polvo sobre el monitor.

Por muy buena razón la saga Monkey Island ocupa un puesto de honor entre aquellos juegos. Los dos primeros títulos, The Secret of Monkey Island y Monkey Island 2: LeChuck's Revenge son, aún hoy, frecuentes ocupantes de los primeros puestos de las listas dedicadas a los mejores juegos del género. Y, pese a que nunca he jugado a la tercera y cuarta partes de la saga (The Curse of Monkey Island y Escape from Monkey Island, respectivamente), tengo entendido que, pese a que el gran Ron Gilbert ya no participó en su creación, no dejan de ser dos juegazos.

Algún día lo comprobaré, porque de verdad que les tengo ganas. Tantas, que un día de asueto no pude resistirlo más y arranqué The Curse of Monkey Island, simplemente por ver cómo comenzaba. Y vaya comienzo. La secuencia inicial ya es una delicia, con Guybrush perdido en alta mar sobre un coche de choque y recapitulando en su diario los eventos pasados. Y deseando sobre el papel tener a su alcance agua, plátanos y grog, mientras estos mismos alimentos que nombra pasan flotando a la deriva en primer plano ante su ignorancia. De repente, un cañonazo hace levantar la mirada de nuestro protagonista, y nos encontramos con una imponente isla, una escena de guerra, el título del juego y... música. Esa gloriosa música que da comienzo a los créditos y los acompaña.

No he jugado aún a esta aventura gráfica, pero espero hacerlo pronto. Aún así, sus primeros cinco minutos bien merecen ser nuestro espectacular gran momento en pantalla de hoy.

Monday, August 14, 2017

Burdel contra burdel

Hacía varios años que estaba interesado en una miniserie de comics titulada Route des Maisons Rouges, y el otro día por fin me hice con el primer número en formato digital. El guión, a cargo de Giuliano Monni, narra la historia de seis burdeles parisienses enfrentados debido a la amenaza del ridículo alcalde de la ciudad: en un año, el burdel que menos dinero gane será expropiado, y se construirá un casino en su lugar. A partir de aquí, las líderes de las seis casas de lenocinio comienzan una competición para atraer a cuantos más clientes, mejor, hasta que descubren que el alcalde parece que no está jugando limpio, y tal vez haya que unirse en su contra.

El planteamiento tiene su gracia, y las ilustraciones de Vincenzo Cucca con colores de Barbara Ciardo parecen sacadas de una película animada de Disney, aunque algo subida de tono (aun así, no hay desnudos en el comic, ya que siempre hay algo que tapa lo que no hay que ver). Sin embargo, debo admitir que este primer número me dejó más bien frío, por varias razones.

La primera es que, aunque la idea me parece interesante, la ejecución no lo es demasiado, y me pasé la mayor parte de los veinte minutos que me llevó leer el comic bastante aburrido. Parte de la culpa la tienen los diálogos y la narración, que me parecieron nefastos no sé si porque la traducción del italiano al inglés es mala, o porque el texto original no es para que le den premios precisamente. Por una razón u otra, me dejó indiferente.

La segunda es que, aunque el estilo de dibujo y coloreado me parecen estupendos, la verdad es que prácticamente todas las chicas se me antojaron iguales, y aunque cada burdel tiene un tema (el oeste, sadomasoquismo, cibersexo, etc.) y la ropa ayuda a diferenciar a las protagonistas, pasé gran parte del tiempo confuso, sin saber muy bien quién era quién, especialmente cuando la acción transcurría dentro de un burdel en particular y todas llevaban ropa similar. Si las caras hubieran sido más diferentes o hubieran estado más personalizadas, habría sido mucho más fácil seguir la historia. Pero a lo mejor soy yo, que estoy medio tonto, quién sabe.

En resumen, este primer número de Route des Maisons Rouges ha conseguido saciar mi interés en la serie, y no creo que lea los otros seis jamás. Le doy dos salaces estrellas, y os recomiendo que, si queréis procacidad en vuestros tebeos, la busquéis en otra parte.

Saturday, August 12, 2017

Duelo de caballeros

El undécimo nivel de  Cervantes: perdiendo los papeles de OveR Software tiene dos protagonistas: el Caballero del Verde Gabán, y el Caballero de la Blanca Luna. Don Quijote y Sancho se encuentran con ambos por separado en sus aventuras, y se me ocurrió ponerlos a los dos juntos y hacer que estuvieran discutiendo cuando Cervantes se cruza con ellos en el juego. Los caballeros están a punto de batirse, y lo único que se lo impide es un problemilla con sus armas que Cervantes tiene que resolver para poder obtener la página de su manuscrito.

Cuando me puse a diseñar a los caballeros, pensé que sería interesante que fueran diametralmente opuestos físicamente. Como lo de "blanca luna" me hacía pensar en una luna llena, decidí que el caballero de ese nombre fuera redondo como Selene, y tanto su escudo como su yelmo refuerzan esta idea. En contraposición a tanta redondez, hice al Caballero del Verde Gabán alto y espigado, y hasta la barba y el bigote los tiene estirados.

Este nivel es uni de mis favoritos tanto por el escenario como por los personajes y las ilustraciones que lo preceden y lo siguen. ¡Espero que os guste también, y que volváis en cuatro días para ver más!

Friday, August 11, 2017

Quien mucho abarca

Ahora que mis niñas van creciendo, mi mujer y yo comenzamos a tener las energías suficientes al final del día como para poder ver algo en la tele sin desmayarnos del cansancio a los cinco minutos de darle al botón de play. Al principio ni nos preocupábamos por qué ver: nos poníamos Youtube y dejábamos a nuestro cerebro entretenido con lo que fuera. Pero poco a poco, con el paso del verano, hemos ido retomando poco a poco las series que solíamos seguir religiosamente y que por el cansancio habíamos dejado abandonadas.

Una de ellas es Master of None, protagonizada por el humorista y actor Aziz Ansari, y de cuya primera temporada ya disfrutamos en Netflix hacia finales de 2015. Viendo que la segunda temporada ya había sido estrenada, hace poco más de un mes nos lanzamos a devorar sus diez episodios al ritmo que unos padres de mellizas se pueden permitir. Uno al día. Como mucho.

Esta segunda temporada de Master of None narra el día a día de Dev (Aziz Ansari), un actor neoyorquino que, cansado de una carrera que no termina de despegar y una vida sentimental que se ha hecho pedazos, decide romper con todo y mudarse a Italia para aprender a elaborar pasta. Tras una feliz estancia en Módena, termina por volver a Nueva York, donde se hace con el trabajo de presentador de un nuevo concurso para televisión: Clash of the Cupcakes.

Por gordo que le pueda caer Aziz Ansari a uno (algo inconcebible, lo sé, pero que ocurre en algunos casos aislados dignos de ser estudiados), Master of None es una delicia de serie tanto para los sentidos como para el cerebro. Dadas sus influencias, no es de extrañar. Los creadores de la serie, Aziz Ansari y Alan Yang, se apoyan sobre las particulares visiones de varios grandes autores, como Woody Allen o Vittorio De Sica, y las adaptan y desarrollan a su manera, en función de la visión particular que tienen del mundo. Temas como la religión, la homosexualidad y el amor son abordados desde un punto de vista moderno y valiente, pero a la vez siempre honesto y respetuoso. Y la serie es una delicia visual, tanto por las localizaciones por las que se mueven Aziz y el resto del reparto como por la cantidad de comida deliciosa que llegamos a ver en pantalla. Yummy!

Como una buena comilona, Master of None es recomendable hasta el hartazgo. Cuatro estrellas y media para una sabrosísima temporada.

Thursday, August 10, 2017

Tatúame un chimpancé

Crystal lleva años considerando hacerse un tatuaje, pero siempre pasa lo mismo: no se decide por una imagen en concreto. El otro día, sin embargo, me dijo que ya se le había ocurrido exactamente lo que quería: un tatuaje de un chimpancé desvaneciéndose con flores silvestres al lado. La idea era algo más compleja, ya que quería que lo dibujara en un estilo particular que fuera realista pero no super realista, que pareciera que estuviese pintado a mano con colores de madera, y que dichos colores fueran vivos y no necesariamente realistas. Ni qué decir tiene, acepté el desafío y me puse manos a la obra.

El dibujo, que es completamente digital, me llevó unas diez horas repartidas a lo largo de una semana y media, y le fui enseñando a Crystal mi progreso diario para que me orientara y me dijera si me estaba desviando de su idea, o qué elementos necesitaba añadir o eliminar. Al final, acabó contentísima con el resultado, lo que hizo que yo también estuviera satisfecho con las horas invertidas. Ahora solo falta que se haga el ánimo y se lo tatué. ¡Cuando lo haga, ya os enseñaré las fotos!

Wednesday, August 09, 2017

Romántico que es uno


Quizá ya haya mencionado en algún momento cuánto disfruto con ese género tan denostado que es la comedia romántica. Es cierto, es uno de mis géneros favoritos. Las películas que giran en torno a una trama romántica y contienen dosis variables de comedia me pierden. Y no entiendo por qué se tiene tan mala imagen de ellas. ¿No es Groundhog Day un peliculón? ¿Soy el único que disfruta viendo Love Actually? ¿O 10 Things I Hate about You? ¿O There's Something about Mary? ¿O Forgetting Sarah Marshall?

Por alguna razón, cuando la gente habla de comedias románticas lo suele hacer de manera despectiva, mencionando el género como sinónimo de predecibilidad y falta de originalidad. Y lo hacen basándose en las películas que han visto que no han cumplido sus expectativas, pero a la vez olvidando mencionar los cientos de ejemplos de este género que, durante los años, han sido merecidamente alabados por crítica y público. Como The 40 Year Old Virgin. O Annie Hall. O The Princess Bride. O Silver Linings Playbook. O It Happened One Night.

En otros géneros como el drama o la acción también encontramos decenas de ejemplos de películas que todos desearíamos no haber visto jamás. Y, por supuesto, cientos de ellos que no nos habríamos perdido por nada del mundo. No veo yo que el género "comedia romántica" (término que al final no deja de ser una etiqueta) sea para nada distinto. Engloba películas que me han aburrido y decepcionado, pero también muchas otras que me han sorprendido y emocionado. Y esto último precisamente es lo que me ha pasado con dos filmes que he visto últimamente. Dos comedias románticas cuyo transfondo trágico nos ayuda a empatizar con las difíciles elecciones a las que mucha gente tiene que enfrentarse día a día en la vida real.

Love & Other Drugs, por ejemplo, película estrenada en 2010 y dirigida por Edward Zwick, nos narra la historia de cómo un egoista y supérfluo comercial de productos farmacéuticos (Jake Gyllenhaal), se enamora de una joven (Anne Hathaway) que sufre la enfermedad de Parkinson en grado 1. Sé que suena de lo más deprimente, pero esta historia con guión atribuido a Charles Randolph, Marshall Herskovitz y el propio Edward Zwick, y basada en un libro escrito por Jamie Reidy, mantiene un tono ligero y desenfadado durante el noventa por ciento de su metraje. Entretiene y educa a la vez, ofreciendo una visión de la enfermedad que al menos a mí me parece realista, pero no deja de contener un positivo y esperanzador mensaje. Tres estrellas y media.

El segundo filme, Me Before You, estrenado en Mayo de 2016, dirigido por Thea Sharrock y adaptado por Jojo Moyes de una novela que ella misma escribió, es una película británica a más no poder. Cuenta la historia de cómo Lou (Emilia Clarke), una joven que quiere estudiar pero por necesidades familiares se ve obligada a buscar trabajo, acaba cuidando de Will (Sam Claflin), un joven de familia adinerada a quien un accidente de tráfico ha dejado paralítico. La historia también tiene un tono más ligero del que uno pudiera esperar por semejante resumen y, como Love & Other Drugs, trata el tema del que habla en un tono positivo pero realista que evita encontrar mágicas soluciones. Cuatro muy merecidas estrellas.

Tuesday, August 08, 2017

Visita a La Alhambra

El décimo nivel de  Cervantes: perdiendo los papeles de OveR Software nos lleva al Patio de los leones de La Alhambra, donde el esforzado literato conoce a Cide Hamete Benengeli. En El Quijote, Cervantes usa el recurso del manuscrito encontrado y atribuye los primeros capítulos del libro a un tal Cide Hamete Benengeli, cuyo manuscrito original encontró el escritor. Se me ocurrió, pues, que tendría gracia que Cervantes se cruzara con él en nuestro juego, y en torno a esta idea diseñamos el nivel completo.

Pese a que pueda parecer lo contrario, el escenario de este nivel es de los que menos tiempo me llevó hacer, ya que en vez de ahogarme en detalles arquitectónicos y volverme loco poco a poco, recurrí a manchas de color y rayas estratégicamente situadas para crear la ilusión de una arquitectura mucho más compleja de lo que en realidad es. Y aparte de eso, no tengo más que comentar, excepto porque espero que os guste la animación del gato cuando logréis que se mueva. ¡Volved en cuatro días para ver el siguiente nivel!