Saturday, March 16, 2013
Retrato histórico
Nada como recordar el pasado y aprender sus lecciones para asegurar el futuro... o algo parecido. El caso es que llevaba tiempo queriendo hacer un retrato de Felipe II, y por fin sucedió el fin de semana pasado. ¿Que el famoso monarca no tenía los ojos tan pequeños, decís? ¿Que no parecía un personaje de dibujos animados? Puede, pero anda que no me divertí dibujándolo. ¡Espero que os guste!
Thursday, March 14, 2013
Él es la ley
Este dibujo era, en teoría, un dibujo de Rick Grimes, el protagonista de The Walking Dead en su versión televisiva. Y digo "en teoría" porque, aunque me lo pasé en grande haciendo el dibujo y, como ilustración, me gusta cómo me quedó, creo que cualquier parecido entre Andrew Lincoln y mi garabato es pura coincidencia. De todas formas, espero que os guste!
Tuesday, March 12, 2013
Renacer para decaer
Tras varios años trabajando en el título, Ron Marz y Stjepan Sejic terminaron su brillante colaboración en el número 150 de Witchblade, y aunque quería ser objetivo con el nuevo equipo creativo, sabía que me iba a resultar imposible no compararlo con Marz y Sejic, probablemente los mejores autores que la larga serie de Top Cow ha tenido. Empezando en el número 151, el carismático Tim Seeley y el para mí desconocido Diego Bernard tomaron las riendas del destino de Sara Pezzini, y su primer arco de cinco números, Unbalanced Parts, viene recopilado en el tomo Witchblade: Rebirth.
Lo de Renacimiento no es gratuito, ya que, tras eventos que transcurrieron tanto en la serie regular como en Artifacts (que no he leído), el primer capítulo de esta nueva era supone un cambio radical con respecto a donde Marz y Sejic dejaron las cosas en su último número. Sara ya no es policía en Nueva York, sino detective privada en Chicago. Su hija Hope ha desaparecido del mapa (creo que eso se explica en otro sitio), y Sara parece no recordar su existencia excepto por un momento en que ve una foto cambiar por un segundo para mostrar a nuestra heroína con su hija al brazo. Por fuentes externas (y un corto prólogo al principio del tomo) sé que ha habido algún tipo de cambio en la realidad del universo Top Cow, y las cosas, aunque parecidas, ya no son como eran. Como ya he dicho, creo que esto tiene algo que ver con los sucesos narrados en Artifacts, pero no estoy seguro.
Sea como fuere, Sara se encuentra, gracias a la pluma de Tim Seeley (de cuya soberbia Revival os hablé recientemente), investigando a un grupo de personas que parece llevar una versión orgánica del Witchblade y que está enfrentado a un grupo de brujas moteras con poca ropa y menos escrúpulos. Y aunque podría seguir explicando cosas, lo más importante es que, en general, la historia me dejó indiferente. Tanto la trama como los diálogos son competentes y están bien llevados, pero, sinceramente, el tomo ni me entusiasmó ni me dejó con ganas de más en lo que a las peripecias de la señorita Pezzini se refiere. Y los dibujos de Bernard son también sólidos y competentes (excepto por el típico síndrome superheroico en el que todos tienen la misma cara pero con distinto peinado), pero me dejaron tan indiferente como la historia. Los colores de Arif Prianto, por otro lado, me parecieron estupendos y, junto a las tremendas portadas de John Tyler Christopher, lo mejor del tomo. Una lástima, porque esos dos elementos no son suficientes para hacerme comprar el próximo volumen, pero qué se le va a hacer.
En resumen: que echo de menos a Marz y Sejic, y aunque no descarto volver a la serie en el futuro, no creo que vaya a suceder ni este año ni el que viene, que bastantes cosas tengo por leer. Pero si alguno de vosotros lee este tomo, no dudéis en decirme qué os parece!
Lo de Renacimiento no es gratuito, ya que, tras eventos que transcurrieron tanto en la serie regular como en Artifacts (que no he leído), el primer capítulo de esta nueva era supone un cambio radical con respecto a donde Marz y Sejic dejaron las cosas en su último número. Sara ya no es policía en Nueva York, sino detective privada en Chicago. Su hija Hope ha desaparecido del mapa (creo que eso se explica en otro sitio), y Sara parece no recordar su existencia excepto por un momento en que ve una foto cambiar por un segundo para mostrar a nuestra heroína con su hija al brazo. Por fuentes externas (y un corto prólogo al principio del tomo) sé que ha habido algún tipo de cambio en la realidad del universo Top Cow, y las cosas, aunque parecidas, ya no son como eran. Como ya he dicho, creo que esto tiene algo que ver con los sucesos narrados en Artifacts, pero no estoy seguro.
Sea como fuere, Sara se encuentra, gracias a la pluma de Tim Seeley (de cuya soberbia Revival os hablé recientemente), investigando a un grupo de personas que parece llevar una versión orgánica del Witchblade y que está enfrentado a un grupo de brujas moteras con poca ropa y menos escrúpulos. Y aunque podría seguir explicando cosas, lo más importante es que, en general, la historia me dejó indiferente. Tanto la trama como los diálogos son competentes y están bien llevados, pero, sinceramente, el tomo ni me entusiasmó ni me dejó con ganas de más en lo que a las peripecias de la señorita Pezzini se refiere. Y los dibujos de Bernard son también sólidos y competentes (excepto por el típico síndrome superheroico en el que todos tienen la misma cara pero con distinto peinado), pero me dejaron tan indiferente como la historia. Los colores de Arif Prianto, por otro lado, me parecieron estupendos y, junto a las tremendas portadas de John Tyler Christopher, lo mejor del tomo. Una lástima, porque esos dos elementos no son suficientes para hacerme comprar el próximo volumen, pero qué se le va a hacer.
En resumen: que echo de menos a Marz y Sejic, y aunque no descarto volver a la serie en el futuro, no creo que vaya a suceder ni este año ni el que viene, que bastantes cosas tengo por leer. Pero si alguno de vosotros lee este tomo, no dudéis en decirme qué os parece!
Sunday, March 10, 2013
Monstruosidad
Hace varias semanas me pasé Transformers: Fall of Cybertron, videojuego excepcional que continúa la historia narrada en Transformers: War for Cybertron, del que os hablé aquí. Esta secuela me pareció infinitamente superior al juego original (que me encantó), y tras tanto jugar con los famosos robots me entraron ganas de pasar más tiempo en su transformable universo. Podéis, pues, imaginaros lo gratamente que me sorprendió encontrarme con una oferta imposible de rechazar en Comixology, gracias a la cual me pude comprar digitalmente el primer número de Transformers: Monstrosity, una maxiserie de doce números escrita por Chris Metzen y Flint Dille y dibujada por Livio Ramondelli.
Este primer capítulo no tiene más que diez o doce páginas, así que la historia no se desarrolla demasiado, pero Grimlock y un par más de Dynobots logran hacer acto de presencia, lo que me hizo sonreír como un idiota dado lo mucho que me gustaron los niveles de Fall of Cybertron por este grupo protagonizados. En cuanto al aspecto visual del comic, las ilustraciones de Ramondelli me encantaron, y los colores que utiliza para retratar Cybertron y sus robóticos habitantes me parecieron fascinantes y de lo más apropiado.
El único problema que tuve con este tebeo (aparte de un robot con incongruentes bigote y barba que aparece al final) es que, debido a un sospechoso resumen en la contraportada, creo que esta serie transcurre justo después de Autocracy, que todavía no he leído, con lo que no pude dejar de pensar que me había perdido algo mientras leía las páginas de Monstrosity. Ya sé que no es la primera vez que empiezo una historia por donde no toca, pero quiero dejar bien claro que no sabía que esta serie era una continuación de la otra, así que no me critiquéis demasiado. Será cuestión de empezar a leer Autocracy que, casualmente, también reside en mi iPad. Y es que Monstrosity no fue la única oferta que no pude rechazar...
Friday, March 08, 2013
Animales diarios
El fin de semana pasado terminé de leerme el primer volumen de The Daily Zoo, el fantástico libro de ilustraciones del virtuoso Chris Ayers que mi querida esposa me regaló el mes pasado.
En abril de 2005, Ayers fue diagnosticado con leucemia, y se pasó los siguientes doce meses luchando contra la enfermedad. Una vez dado de alta, el artista decidió pasar los siguientes doce meses entregado a una de sus pasiones: dibujar animales. Sin embargo, "dibujar animales" no era suficiente, así que el artista se propuso dibujar un animal por día durante los siguientes 365 para celebrar su mejoría y compensar, de algún modo, por el terrible año que acababa de pasar.
Cada uno de los 365 dibujos es magnífico, y Ayers demuestra gran versatilidad tanto en estilo como en técnica. Algunos dibujos están hechos a lápiz, otros a tinta, otros están pintados con rotulador, o gouache, o con cualquier otro material que el autor quiso probar. En cuanto al estilo, tanto los dibujos más realistas como los más estilizados, exagerados, y caricaturescos son extraordinarios y una delicia visual. Así pues, si os gustan los libros de ilustraciones y los animales, no perdáis más tiempo y comprad este libro, que no tiene desperdicio.
En abril de 2005, Ayers fue diagnosticado con leucemia, y se pasó los siguientes doce meses luchando contra la enfermedad. Una vez dado de alta, el artista decidió pasar los siguientes doce meses entregado a una de sus pasiones: dibujar animales. Sin embargo, "dibujar animales" no era suficiente, así que el artista se propuso dibujar un animal por día durante los siguientes 365 para celebrar su mejoría y compensar, de algún modo, por el terrible año que acababa de pasar.
Cada uno de los 365 dibujos es magnífico, y Ayers demuestra gran versatilidad tanto en estilo como en técnica. Algunos dibujos están hechos a lápiz, otros a tinta, otros están pintados con rotulador, o gouache, o con cualquier otro material que el autor quiso probar. En cuanto al estilo, tanto los dibujos más realistas como los más estilizados, exagerados, y caricaturescos son extraordinarios y una delicia visual. Así pues, si os gustan los libros de ilustraciones y los animales, no perdáis más tiempo y comprad este libro, que no tiene desperdicio.
Wednesday, March 06, 2013
La edad de oro
El otro día terminé de leerme Image Comics: The Road to Independence, un interesantísimo libro que cuenta la historia de la formación de la popular editorial de cómics a través de extensas entrevistas con cada uno de los siete miembros fundadores, así como con varios otros artistas y editores que trabajaron en y para la compañía en sus primeros años. Personalmente, tengo buenos recuerdos de estos años (principios de los 90) a los que considero mi edad dorada de los cómics particular, ya que nunca antes ni después he sentido ni la emoción, ni la sorpresa, ni la anticipación desaforada por cada nueva serie y cada nuevo número de cada serie que sentí cuando Image nació y empezó a publicar sus primeros cómics. Mis artistas favoritos del momento, Jim Lee, Marc Silvestri, Whilce Portacio, y Todd McFarlane, habían decidido, junto a Erik Larsen, Rob Liefeld, y Jim Valentino, crear su propia editorial y publicar sus propios personajes sobre los que mantendrían el copyright para poder hacer con ellos lo que quisieran. Y vaya si lo hicieron: docenas de series y personajes fueron apareciendo una tras otra, con un color por ordenador nunca visto, y una energía contagiosa. ¿Cómo podía no comprar Spawn, WildCats, Cyber Force, Wetworks, Gen13 (ésta algo más tarde), StormWatch, y quién sabe qué más series? Como ya he dicho, fue mi edad de oro.En este libro, George Khoury ofrece una perspectiva única del nacimiento de Image gracias su método de trabajo: las entrevistas con los fundadores. A través de estos siete artistas y sus recuerdos, el lector puede comprender los factores que confluyeron en la creación de Image, las razones de los artistas para abandonar Marvel y crear sus propios personajes, y el efecto que este movimiento sin precedentes tuvo en la industria del cómic.
Por las razones citadas en el primer párrafo, siempre he estado interesado en la génesis de Image, con lo que ya os podéis imaginar que este libro parece haber sido escrito conmigo en mente, y lo he disfrutado de lo lindo (gracias Hal por regalármelo). Por otro lado, dado que el libro se publicó en 2007 pero yo lo he leído en 2013, me ha resultado de lo más interesante leer ciertos comentarios o expectativas expresadas por los distintos autores en su día sabiendo cómo iban a irles los siguientes seis años y qué cosas iban a cambiar y cómo.
En definitiva, si estáis interesados en este tumultuoso período de la historia de los cómics en general, y de Image Comics en particular, no lo dudéis y leed este libro, que no os decepcionará.
Monday, March 04, 2013
Forjando un marine

Aquí tenéis la versión a lápiz del dibujo de Nash que os enseñé el otro día. Como nota curiosa, diré que lo primero que dibujé fue el alien de la derecha, y a continuación me puse con el aguerrido Nash. En principio, iba a poner el logo de Space Hulk arriba en el centro-izquierda del dibujo, pero al ver el espacio vacío que quedaba bajo a la izquierda cambié de idea y decidí ponerlo ahí. Sin embargo, cuanto más lo pensaba, menos me gustaba la idea, así que decidí eliminar el logo y sustituirlo por otra criatura que no sólo sería más divertida de dibujar, sino que añadiría más vida a la ilustración al doblar el número de problemas al que el esforzado Nash se tenía que enfrentar. Una vez hube dibujado al monstruito, supe que había tomado la decisión correcta, así que ahora "sólo" faltaba entintarlo todo.
¡Espero que os haya gustado este pequeño cómo se hizo!
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