Otra entrega del agente especial del FBI Pendergast (lo de especial viene no sólo por el trabajo, sino porque el tipo es de lo más raro), escrita por nuestros amigos Preston y Child. Una vez terminada la lucha contra las bestias en Nueva York y tras solucionar los famosos asesinatos de Manhattan, Pendergast decide irse de vacaciones para investigar un extraño asesinato en un maizal de un pueblo en decadencia en mitad de los Estados Unidos profundos. El pueblo y sus habitantes son de los más peculiares, aunque se cumplen todos los tópicos: sheriffs mandones, gente marginada que vive en caravanas, el cacique del pueblo, la chica rara, el ayudante inútil, etcétera.
Como siempre, la novela presenta una narrativa que va de menos a más y es muy ágil, tanto que en los tramos finales es imposible dejar de leer, pues la accion es trepidante. Sin embargo, y desafortunadamente, el final resulta un poco previsible.
Tengo ganas de seguir con la siguiente historia, pero primero hay que hacerle caso a Dresden.





