Este libro continúa la saga de JK Rowling contando las aventuras del hijo mayor de Harry en su primer año en la escuela de hechicería de Hogwarts. Es agradable volver a encontrarte con el mundo mágico de la autora, los torneos de Quidditch, las clases de magia, el andén nueve y tres cuartos y los profesores.
G. Norman Lippert, consigue imitar bastante bien el estilo de los primeros libros de la serie de Rowling, pero creo que les falta gancho tanto a los personajes protagonistas como a los secundarios. Los malos no llegan a la altura de Draco o Snape, y los gamberros no son ni de lejos tan divertidos como los gemelos Weasley. Además, no me gusta mucho que metan a Merlín y a la escuela de magia de Estados Unidos en el universo de Harry Potter, dado que no pintan mucho, pero siendo el escritor del citado país es hasta comprensible.
Lo interesante es que el autor no ha querido hacer un Harry Potter otra vez, sino que James tiene su propia personalidad y problemas, y la sombra de todo lo que hizo su padre lo tiene marcado. Sus compañeros de aventuras tampoco son como Hermione y Ron, lo que creo que es un gran acierto.
En resumen, he disfrutado bastante leyendo este libro, y me parece muy recomendable para los que sientan nostalgia de este mundo mágico.






