Little Worse Than a Man es el título del tomo que recopila la primera parte (seis números) de la maxiserie The Vision escrita por Tom King, ilustrada por Gabriel H. Walta, y protagonizada por el famoso miembro de Los Vengadores. Eso sí: no penséis que éste es el típico comic de superhéroes simplemente porque está protagonizado por un Vengador, porque no podríais estar más equivocados.
En esta serie, La Visión, cansado de estar solo y en un esfuerzo por comprender su naturaleza y cuan similar es a los humanos, ha creado su propia familia, y se ha ido a vivir a una urbanización cerca de Washington, DC. Dicha familia está compuesta por su esposa Virginia, su hija Viv, y su hijo Vin. Los niños van al instituto, Virginia se queda en casa, y La Visión se va a repartir tortas con Los Vengadores cuando se tercia. Todo de lo más normal... hasta que los niños empiezan a tener problemas en el cole, y Virginia empieza a a comportarse de forma errática. Aunque, bien mirado, todo eso es normal también, al menos en lo que a familias humanas se refiere. Incluso los asesinatos que un miembro de la familia comete son también normales, ¿no? A fin de cuentas, el odio es una emoción humana. Pero esta familia no es humana. ¿Qué demonios está pasando?
Esta serie fue alabada como una de las mejores de 2016, y aunque al final del sexto episodio no se ha alcanzado todavía una resolución, puedo ver por qué. La historia es completamente diferente a todo lo que hemos visto antes, y su tono lento y ominoso resulta implacable y no presagia nada bueno. Muy parecido, ahora que lo pienso, a Christine, de la que os hablé hace un par de días. Esta serie es una tragedia con T mayúscula, humana y perturbadora, que mezcla lo superheroico con lo mundano como si fuera lo más normal del mundo. A esto ayudan los dibujos de Walta, sencillos y naturales, y los colores de Jordie Bellaire, sobrios y apagados aunque bellísimos al mismo tiempo.
En resumen, The Vision es una serie única, sorprendente, y original, y desde aquí os animo a que le echéis un vistazo. Visto lo visto, tiemblo de pensar en cómo van a terminar las cosas en el próximo volumen. Si queréis temblar conmigo, ¡leed este tomo en cuanto podáis!
Saturday, March 11, 2017
Friday, March 10, 2017
Desperadores
Las nuevas incorporaciones a la Brigada Nakatomi son Clint y Opie, dos moteros con la misión de ir a toda velocidad y disparar a todo lo que se cruce en su camino mientras lanzan granadas de humo para que el resto de la brigada pueda tomar posiciones y aniquilar a sus enemigos.
Son unas minis que me encantaron nada más verlas y son muy jugables, aunque en mi última partida los pobrecitos fueron destruidos sin hacer prácticamente nada.

Como podéis apreciar, uno es claramente Clint Eastwood en El bueno, el feo y el malo, y el otro es el típico motero chungo de cualquier peli.
Aunque son tropas irregulares (o sea, los típicos tíos que mandas a las misiones de las que las tropas "normales" no se pueden ocupar), ambos llevan material del ejército, por lo que quise darles los colores de camuflaje típico a las motos, aunque con algunos detalles que muestran que se han personalizado un poco las motos.
Después de pintarlas, utilicé una pintura especial con textura para hacer las manchas de barro tanto en la moto como en la ropa, que no sé por qué narices en las fotos se ve rojo sangre cuando debería ser de un marrón barro, pero es lo que tiene no tener ni puñetera idea de hacer fotos.
Aunque en principio quería haberles puesto tatuajes como nuestro querido Finn hizo en su retrato de hace unos días, me di cuenta que era una tarea ardua y que mi nivel no llega para alcanzar dichos detalles, así que dejé los brazos de nuestros queridos moteros libres, aunque resulte de lo más extraño ver a un motero sin sus típicas calaveras, alambre de espinos, o cualquier cosa de lo más variopinto decorando sus brazos.
Espero que os gusten, y que pronto pueda escribir algún informe de batalla donde aniquilen a muchos enemigos.
Thursday, March 09, 2017
Una historia real
La otra noche, Crystal y yo vimos Christine, película dirigida por Antonio Campos y protagonizada por Rebecca Hall que no tiene nada que ver con el coche asesino de Stephen King.
Christine narra la historia real de la vida de Christine Chubbuck, una periodista que presentaba las noticias en una pequeña estación de televisión en Sarasota (Florida) a mediados de la década de los 70. A lo largo de la película, el espectador asiste al declive mental de la protagonista debido a varios incidentes que suceden en pantalla, y a otros que se aluden y que tuvieron lugar en el pasado, hasta llegar al desenlace, que resulta inesperado si no se conocen los hechos en que está basado el film.
Christine se desarrolla lenta pero inexorablemente, y todos y cada uno de los sucesos resultan ominosos y presagian un final terrible. Todo esto hace que la película resulte tensa y angustiosa, a lo que ayudan las estupendas interpretaciones del reparto en general, y de Rebecca Hall en particular, que se luce como nunca la había visto. Si os apetece ver un drama impecable basado en hechos reales, no os lo podéis perder. ¡Cuatro perturbadoras estrellas!
Christine narra la historia real de la vida de Christine Chubbuck, una periodista que presentaba las noticias en una pequeña estación de televisión en Sarasota (Florida) a mediados de la década de los 70. A lo largo de la película, el espectador asiste al declive mental de la protagonista debido a varios incidentes que suceden en pantalla, y a otros que se aluden y que tuvieron lugar en el pasado, hasta llegar al desenlace, que resulta inesperado si no se conocen los hechos en que está basado el film.
Christine se desarrolla lenta pero inexorablemente, y todos y cada uno de los sucesos resultan ominosos y presagian un final terrible. Todo esto hace que la película resulte tensa y angustiosa, a lo que ayudan las estupendas interpretaciones del reparto en general, y de Rebecca Hall en particular, que se luce como nunca la había visto. Si os apetece ver un drama impecable basado en hechos reales, no os lo podéis perder. ¡Cuatro perturbadoras estrellas!
Tuesday, March 07, 2017
Motero
Aquí tenéis otro dibujo que me contrataron para hacer hace unas semanas. En este caso, mi cliente quería un dibujo de su amigo motero para su cumpleaños. Tenía las cosas bien claras: lo quería montado en su Harley, con la barba ondeando al viento, su chihuahua sentado detrás sacando pecho, la bandera pirata ondeando -como la barba-, y unas palmeras detrás. Ah, y que se le vieran los tatuajes.
Tras pedirle fotos de referencia de la moto, tatuajes, perro, y persona, me puse manos a la obra, e hice el dibujo. Como suelo hacer en estos casos, el dibujo final es un híbrido de técnica tradicional y moderna; o sea: parte del dibujo lo hice a mano, y parte digitalmente. Y como sé que a Nash le gusta ver el proceso creativo, aquí lo tenéis.
En primer lugar, hice casi todo el dibujo a mano, primero a lápiz y luego a tinta. Me dejé por hacer las ruedas para hacerlas digitalmente, y tras escanearlo, las añadí. Otro cambio digital fue el brazo derecho, que no me gustaba cómo me había quedado. Así pues, lo borré, y lo rehice por completo, alterando un poco también el manillar de la moto. El tercer cambio que hice fue el espejo de la moto (aunque ése no lo hice hasta el final). Y el cuarto -que más bien fue un añadido cuando me puse a colorear- fue dibujar la calavera en la bandera pirata.
Una vez hechos los cambios, hice el fondo, y después me puse con las figuras. Las dos áreas que más trabajo me llevaron fueron los tatuajes en los brazos y las pegatinas en el casco, pero quería que fueran lo más parecidos a sus contrapartidas reales, con lo que lo consideré tiempo bien invertido.
Y eso es todo. En total, la ilustración completa me llevó unas nueve horas repartidas entre tres días diferentes (ya sabéis que no suelo tener tantas horas seguidas para sentarme y dibujar) a lo largo de una semana (o semana y media), en las que me lo pasé en grande dibujando al señor motero. ¡Espero que os guste!
Edit: He añadido esta imagen para que podáis apreciar los detalles del casco y los tatuajes, ya que en las otras imágenes es difícil verlos bien. Las pegatinas son reproducciones de las que el señor motero tiene en su casco real. Los tatuajes incluyen tiburones, ciervos, cataratas, y varios detalles más. Espero que los disfrutéis.
Tras pedirle fotos de referencia de la moto, tatuajes, perro, y persona, me puse manos a la obra, e hice el dibujo. Como suelo hacer en estos casos, el dibujo final es un híbrido de técnica tradicional y moderna; o sea: parte del dibujo lo hice a mano, y parte digitalmente. Y como sé que a Nash le gusta ver el proceso creativo, aquí lo tenéis.
En primer lugar, hice casi todo el dibujo a mano, primero a lápiz y luego a tinta. Me dejé por hacer las ruedas para hacerlas digitalmente, y tras escanearlo, las añadí. Otro cambio digital fue el brazo derecho, que no me gustaba cómo me había quedado. Así pues, lo borré, y lo rehice por completo, alterando un poco también el manillar de la moto. El tercer cambio que hice fue el espejo de la moto (aunque ése no lo hice hasta el final). Y el cuarto -que más bien fue un añadido cuando me puse a colorear- fue dibujar la calavera en la bandera pirata.
Una vez hechos los cambios, hice el fondo, y después me puse con las figuras. Las dos áreas que más trabajo me llevaron fueron los tatuajes en los brazos y las pegatinas en el casco, pero quería que fueran lo más parecidos a sus contrapartidas reales, con lo que lo consideré tiempo bien invertido.
Y eso es todo. En total, la ilustración completa me llevó unas nueve horas repartidas entre tres días diferentes (ya sabéis que no suelo tener tantas horas seguidas para sentarme y dibujar) a lo largo de una semana (o semana y media), en las que me lo pasé en grande dibujando al señor motero. ¡Espero que os guste!
Edit: He añadido esta imagen para que podáis apreciar los detalles del casco y los tatuajes, ya que en las otras imágenes es difícil verlos bien. Las pegatinas son reproducciones de las que el señor motero tiene en su casco real. Los tatuajes incluyen tiburones, ciervos, cataratas, y varios detalles más. Espero que los disfrutéis.
Sunday, March 05, 2017
Que les den a las hadas
I Hate Fairyland es una serie de Image escrita y dibujada por el gran Skottie Young, quien demuestra lo gamberro que es a lo largo de los cinco números que este primer tomo recopila.
Todo empieza cuando Gertrude, una inocente niña de diez años, va a parar a Fairyland, el Mundo de las Hadas en el que todo es magia y criaturas fantásticas. Tras darle la bienvenida a tan maravilloso lugar, Cloudia, la Reina del Mundo de las Hadas, le dice que tiene que encontrar la llave mágica que la devolverá a su hogar, aventura esta que le llevará un día, aproximadamente. Para ayudarla en su búsqueda, la Reina Cloudia le asigna un guía: una especie de moscardón llamado Larry. Poco trabajo tendrá Larry: en cosa de un día, su misión habrá terminado, ¿no?
Todo lo anteriormente narrado sucede en las primeras tres páginas del comic. En la cuarta, el lector se encuentra con algo inesperado: han pasado veintisiete años, y Gertrude todavía no ha encontrado la llave. Pese a que su cuerpo no ha envejecido y sigue pareciendo una niña de diez años, realmente han pasado veintisiete años para ella, con lo que la inocente Gertrude de hace casi tres décadas ha desaparecido, y se ha transformado en una psicopática máquina de matar que odia el Mundo de las Hadas y no duda en insultar, abusar, y desmembrar a todo aquel que se cruce en su camino y le impida regresar a casa.
Viñeta tras viñeta, página tras página, las desventuras de Gertrude y Larry resultan hilarantes, desproporcionadas, satíricas, delirantes, y un sinfín de adjetivos más. E ilustradas por Skottie Young y coloreadas por Jean-Francois Beaulieu, las correrías de los protagonistas resultan aún más atractivas si cabe. ¿Quién habría pensado que ver a una niña asesinar a sangre fría a la Luna de un cañonazo (un ojo sale volando por allí, el cerebro por allá) podría ser tan divertido? ¡Ni los Hermanos Grimm en sus momentos más oscuros le hacen sombra a este demencial cuento de hadas!
Todo empieza cuando Gertrude, una inocente niña de diez años, va a parar a Fairyland, el Mundo de las Hadas en el que todo es magia y criaturas fantásticas. Tras darle la bienvenida a tan maravilloso lugar, Cloudia, la Reina del Mundo de las Hadas, le dice que tiene que encontrar la llave mágica que la devolverá a su hogar, aventura esta que le llevará un día, aproximadamente. Para ayudarla en su búsqueda, la Reina Cloudia le asigna un guía: una especie de moscardón llamado Larry. Poco trabajo tendrá Larry: en cosa de un día, su misión habrá terminado, ¿no?
Todo lo anteriormente narrado sucede en las primeras tres páginas del comic. En la cuarta, el lector se encuentra con algo inesperado: han pasado veintisiete años, y Gertrude todavía no ha encontrado la llave. Pese a que su cuerpo no ha envejecido y sigue pareciendo una niña de diez años, realmente han pasado veintisiete años para ella, con lo que la inocente Gertrude de hace casi tres décadas ha desaparecido, y se ha transformado en una psicopática máquina de matar que odia el Mundo de las Hadas y no duda en insultar, abusar, y desmembrar a todo aquel que se cruce en su camino y le impida regresar a casa.
Viñeta tras viñeta, página tras página, las desventuras de Gertrude y Larry resultan hilarantes, desproporcionadas, satíricas, delirantes, y un sinfín de adjetivos más. E ilustradas por Skottie Young y coloreadas por Jean-Francois Beaulieu, las correrías de los protagonistas resultan aún más atractivas si cabe. ¿Quién habría pensado que ver a una niña asesinar a sangre fría a la Luna de un cañonazo (un ojo sale volando por allí, el cerebro por allá) podría ser tan divertido? ¡Ni los Hermanos Grimm en sus momentos más oscuros le hacen sombra a este demencial cuento de hadas!
Friday, March 03, 2017
Colegas a la fuerza
El episodio de Star Wars Rebels de hoy, Blood Sisters, es uno de mis favoritos de la temporada. En él conocemos a Ketsu Onyo, una cazarrecompensas de armas tomar que comparte pasado con Sabine. Ni qué decir tiene, cuando ambas se reencuentran tras varios años los reproches van que vuelan, pero tras el obligatorio intercambio de disparos e improperios, ambas jóvenes terminan trabajando juntas para derrotar a los Imperiales, y recuerdan por qué se llevaban bien y por qué hacían tan buen equipo. ¿Ha ganado la Rebelión un aliado más? Es posible, pero no lo sabemos todavía...
Blood Sisters es un episodio de lo más entretenido que explora parte del pasado de Sabine y nos regala a un nuevo personaje, Ketsu, tan interesante como bien diseñado (me encanta su casco). ¡Espero que la volvamos a ver pronto!
Blood Sisters es un episodio de lo más entretenido que explora parte del pasado de Sabine y nos regala a un nuevo personaje, Ketsu, tan interesante como bien diseñado (me encanta su casco). ¡Espero que la volvamos a ver pronto!
Wednesday, March 01, 2017
En su propio bando
Mi querido co-blogueador Nash me regaló Falcó, la última novela de Arturo Pérez-Reverte, para mi cumpleaños el pasado diciembre, aduciendo que los libros del Cartagena siempre son una apuesta segura, especialmente en mi caso: no hay más que ver mi lista de lecturas favoritas de 2016 para ver que el señor Reverte figura no una sino dos veces. Tras agradecerle el regalo profusamente, me dispuse a leerlo, y en cuestión de cuatro días ya me lo había ventilado: una, porque es una novela cortita (no llega a las trescientas páginas); y dos, porque una vez la empiezas, no puedes dejar de leer.
La historia, que transcurre en el otoño de 1936 durante la Guerra Civil Española, está protagonizada por Lorenzo Falcó, un agente del franquista SNIO (Servicio Nacional de Información y Operaciones) al que le encargan liderar el rescate de José Antonio Primo de Rivera, que se halla preso en la cárcel de Alicante. Sin embargo, que Falcó esté trabajando para el SNIO no significa que esté en el bando nacional, aunque tampoco milita en el republicano. Falcó, como dice la contraportada del libro, lo tiene muy claro: en esta guerra hay dos bandos: él, y todos los demás. Es decir, que lo suyo es cumplir las misiones que le den, independientemente de ideologías o agendas partidistas. O sea: que consigue no caerle bien a nadie porque no comparte ni las ideas ni las creencias de sus aliados, pero tampoco las de sus enemigos. Ha sido esta frialdad calculadora, esta independencia apolítica, la que lo ha mantenido con vida durante su carrera como espía, agente secreto, ejecutor, y, por resumir, tipo que se encarga de solucionar los asuntos que se le encomiendan con discreción, pero con tanta brutalidad como sea necesario. ¿Suena contradictorio? Eso es porque Falcó no es ni blanco ni negro sino gris, lleno de impulsos opuestos, capaz de ayudar a unos y a otros según resulte necesario o conveniente. Y aun así, como personaje resulta simpático y carismático, tal vez porque resulta íntegro en su falta de integridad, o porque juega respetando la única regla del juego: que no hay reglas que valgan.
Como ya he dicho antes, Falcó se lee rápido y se disfruta enormemente de principio a fin gracias a una trama dinámica, unos personajes excelentes, y unos diálogos magníficos escritos con la siempre brillante prosa del autor, que, como suelo decir, sabe usar la palabra exacta en el momento adecuado. Así pues, si os apetece leer una novela de espionaje y acción ambientada en un período histórico importantísimo para España, no lo dudéis y leed Falcó, que os encantará. ¡Cinco estrellas más que merecidas!
La historia, que transcurre en el otoño de 1936 durante la Guerra Civil Española, está protagonizada por Lorenzo Falcó, un agente del franquista SNIO (Servicio Nacional de Información y Operaciones) al que le encargan liderar el rescate de José Antonio Primo de Rivera, que se halla preso en la cárcel de Alicante. Sin embargo, que Falcó esté trabajando para el SNIO no significa que esté en el bando nacional, aunque tampoco milita en el republicano. Falcó, como dice la contraportada del libro, lo tiene muy claro: en esta guerra hay dos bandos: él, y todos los demás. Es decir, que lo suyo es cumplir las misiones que le den, independientemente de ideologías o agendas partidistas. O sea: que consigue no caerle bien a nadie porque no comparte ni las ideas ni las creencias de sus aliados, pero tampoco las de sus enemigos. Ha sido esta frialdad calculadora, esta independencia apolítica, la que lo ha mantenido con vida durante su carrera como espía, agente secreto, ejecutor, y, por resumir, tipo que se encarga de solucionar los asuntos que se le encomiendan con discreción, pero con tanta brutalidad como sea necesario. ¿Suena contradictorio? Eso es porque Falcó no es ni blanco ni negro sino gris, lleno de impulsos opuestos, capaz de ayudar a unos y a otros según resulte necesario o conveniente. Y aun así, como personaje resulta simpático y carismático, tal vez porque resulta íntegro en su falta de integridad, o porque juega respetando la única regla del juego: que no hay reglas que valgan.
Como ya he dicho antes, Falcó se lee rápido y se disfruta enormemente de principio a fin gracias a una trama dinámica, unos personajes excelentes, y unos diálogos magníficos escritos con la siempre brillante prosa del autor, que, como suelo decir, sabe usar la palabra exacta en el momento adecuado. Así pues, si os apetece leer una novela de espionaje y acción ambientada en un período histórico importantísimo para España, no lo dudéis y leed Falcó, que os encantará. ¡Cinco estrellas más que merecidas!
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