Me gusta leer y ver la tele

Tuesday, April 07, 2009

Mala tarde

Como sé que os gusta escuchar mis desventuras, he decidido compartir con vosotros un par de sucesos que tuvieron lugar el jueves pasado. Para que os riáis, vamos.

I. Neumáticos tormentosos
Estando en clase, después de comer, un profe de la escuela me comentó que había visto en el parking que uno de los neumáticos traseros de mi coche estaba completamente pinchado. Como no podía hacer nada al respecto hasta que terminaran las clases de la tarde, tuve que esperarme hasta las 3:40 (cuando termina el período H) para acercarme a mi querida Sanyan Storm y comprobar que, en efecto, tenía la rueda trasera izquierda pinchada. Nunca había cambiado una rueda de coche, pero, afortunadamente, tenía conmigo a Glen, un profe amiguete (con el que voy a ir a la San Diego Comic Con este verano, precisamente) que estaba dispuesto a ayudarme. Total, que justo cuando llegamos al coche y sacamos el gato, empieza a llover. La ley de Murphy, y tal. No sólo eso, sino que en cosa de un minuto empezó a caer una que no veas, y acabamos los dos empapados. No sólo eso, sino que encima íbamos los dos vestidos con la ropa que solemos llevar a clase (camisa, corbata), y estábamos intentando no pringarnos demasiado pero estábamos fracasando en el intento. No sólo eso, sino que encima mi camisa era blanca (por supuesto).

Haciendo de tripas corazón, nos pusimos a hacer fuerza, pero ninguno de los dos podíamos mover las tuercas, que venían bien apretaditas de fábrica, y no estábamos seguros de qué hacer al respecto. Fue entonces cuando empezó a tronar y nos entró la paranoia de qué pasaría si de pronto el gato atraía algún rayo y acabábamos carbonizados en el parking de la escuela.

Al final, Glen sugirió dejar el coche allí hasta el día siguiente, y que él me llevaría a casa esa tarde y me recogería a la mañana siguiente. Una vez terminásemos las clases el viernes, dijo, podríamos cambiar la rueda con toda la tranquilidad y el buen tiempo del mundo. Pese a que había estado planeando ir al supermercado esa tarde porque casi no me quedaba comida en la nevera y me había terminado la leche esa mañana (con lo que no iba a poder desayunar el viernes), la idea me pareció una sugerencia de lo más razonable. Derrotado pues por los elementos, me fui a casa.

II. Imbéciles al teléfono
Una vez Glen me hubo dejado en casa y me hube dado una ducha para "secarme", se me ocurrió consultar la página web del consulado español en Nueva Orleans, pues tenía unas dudas con respecto a mi pasaporte y visado. Básicamente, cuando vaya en julio a España, tendré que ir a la embajada americana en Madrid para que me hagan un visado que caducará en agosto de 2011 para poder entrar a los USA cuando regrese a casa después de la boda de mi hermana. El posible problema es que mi pasaporte caduca en marzo de 2010, con lo que quería saber si en Madrid me iban a poner pegas a la hora de hacerme el visado, o si tendría que renovar de nuevo el visado tras renovar el pasaporte en marzo. O (pregunta clave), si me permitirían renovar el pasaporte ahora sin tener que esperar a marzo, y prevenir así ambos problemas. Fácil, ¿verdad? Pues no.

Después de indagar en la página web y no encontrar respuesta a mis preguntas, me decidí a llamar al consulado en Birmingham, Alabama, dado que la página decía que el consulado de New Orleans estaba ubicado allí de forma temporal. El teléfono me lo cogió una mujer que decía ser abogada y experta en visados de mi categoría, qué suerte. Y además, la señora era española, lo que en teoría debía hasta facilitar la comunicación, ¿verdad? Pues no.

Básicamente, y para que no os duela el cerebro como me dolió a mí, la mujer del consulado fue incapaz de contestar ninguna de mis tres preguntas. Pero no es que me dijera "Oye, mira, no estoy segura", o "No lo sé", no. Cada vez que le hacía una pregunta, la tía me soltaba un rollazo kilométrico que no respondía a la pregunta. Y cuando conseguía cortarla y reformular la pregunta de forma diferente para que la comprendiera, la muy perspicaz volvía al rollo que había dejado a medias y lo terminaba, sin contestar a mi pregunta. Cuando ya me rendí y le hice la sencilla pregunta de cuánto tiempo se tarda en tramitar la renovación del pasaporte, adivinad lo que me dijo. Si habéis contestado “Nada que contestara la pregunta”, habéis acertado. Derrotado pues por la estupidez humana, le agradecí la "ayuda" prestada, y colgué.

III. Resolución
Afortunadamente, el viernes todo salió mejor. A media mañana, mi abogada contestó las preguntas que le había mandado por correo la tarde anterior, demostrándome que no era yo el que no se había sabido explicar, sino la retrasada mental del consulado la que no tenía ni idea. Y al terminar las clases, Glen y yo cambiamos la rueda (jamás se me olvidará cómo hacerlo), y luego me acerqué al taller, donde no sólo me arreglaron el neumático (un clavo enorme era el causante de mi desgracia), sino que no me cobraron nada. Otra cosa no, pero al menos el fin de semana empezó con buen pie.

Monday, April 06, 2009

Spy vs. Spy

I guess I wasn't sure what to expect, but Duplicity turned out to be a very pleasant surprise. With a script that relies on dialogue and the chemistry between the two main characters (Julia Roberts and Clive Owen), the story moves forward as several flashbacks scattered throughout the movie help you understand what's going on and how to interpret (or reinterpret) what you just saw or are about to see. I thought the script by Tony Gilroy was clever, and makes what would otherwise be an okay story a really fun experience.

Regarding the actors, both Roberts and Owen do an excellent job, and it is obvious they like each other and enjoy working together. I've never been a fan of the actress, but she was great in Duplicity. And I really liked Clive Owen's clothes in the movie, especially that gray suit.

So, if you like witty repartee and friendly banter, I suggest you give Duplicity a chance. I think you'll enjoy it.

Sunday, April 05, 2009

Goodbye?

I finally got to watch Into the Wild Green Yonder, what is supposed to be the last Futurama movie. (In theory, at least, since they are apparently having talks about bringing the show back again in some way, shape or form.) I was ready to thoroughly enjoy it, but it left me a bit indifferent. There are plenty of jokes and great lines, but I didn't find the overall story exactly compelling. I don't know, maybe I was expecting more from what could be the last time we see the Planet Express crew, but the mind readers and the Vegas casinos and the miniature golf plots were all kind of… well, not so good.

Still, the movie made me laugh, and some jokes (like the leech, for instance) are truly priceless, but I think this might be my least favorite of the four, with Bender's Game being the best one and Bender's Big Score the second best. But if you are a fan of the show, you will most definitely enjoy the film. Just don't expect it to blow your mind, because it won't.

Here's to hoping we get to see more adventures of the Planet Express crew in the future. Wouldn't it be great if they announced just that at this year's San Diego Comic Con? Hmmm… There's a thought...

Saturday, April 04, 2009

War in Progress

I don't know about you, but I think the War of the Witchblades logo is really cool. Imagine therefore my surprise when I came across this article on CBR in which the creator of the logo, talks about the creative process behind the design. Check out the article and read about the different ideas and alternative designs that didn't make it in the end. I found the article fascinating, and I hope you'll enjoy it too!

Friday, April 03, 2009

La oscuridad y la comercialidad

Como ya dije el otro día, me gusta apoyar a Top Cow cuando tengo la ocasión, así que en mi última visita a la tienda de comics decidí comprarme el número 75 de The Darkness, por aquello de ser un número especial, qué bonita celebración, etcétera. La historia, escrita por Phil Hester, es interesante, y retrata un futuro no muy lejano pero sí muy apocalíptico en el que The Darkness ha conquistado la Tierra. Los dibujos corren a cargo de un montón de artistas diferentes por aquello de la celebración, pero, sinceramente, no me gusta mucho cuando las editoriales hacen esto. Al menos, tenemos algunas páginas estupendas cortesía de Joe Benitez y Marc Silvestri, pero la mayoría son normalitas o algo menos.

Lo que más me molesta, y la razón por la que estuve a punto de no comprarme el cómic, es la sucia triquiñuela de márketing que ha convertido a este número de la serie en el "número 75". El primer número de The Darkness apareció en julio de 1996, y la serie terminó con el número 40 en junio de 2001 debido a la falta de ventas. Dado que el personaje de Jackie Estacado era carismático (no lo suficiente para mantener su propio título, curiosamente) o como tal nos lo querían vender, el segundo volumen de la serie comenzó con un nuevo número 1 en diciembre de 2002. Y como todos sabemos, los números 1 venden más y atraen a nuevos lectores, con lo que es hasta cierto punto comprensible que usaran este truquillo para resucitar la serie. Sin embargo, el bueno de Jackie Estacado probó de nuevo no tener el potencial suficiente para vender un título propio, y esta nueva serie terminó con el número 24 en diciembre de 2004, qué pena.

Al año siguiente, Starbreeze Studios, una compañía interesada en este carismático personaje empezó a desarrollar un videojuego basado en la serie, y que aparecería en 2007. Ni qué decir tiene, Top Cow empezó a hacer publicidad del juego en 2006, coincidiendo con lo que la editorial llamó "el décimo aniversario" del personaje, afirmación que, aunque era técnicamente correcta, me hizo reírme por lo bajo, pues me pareció bastante irónico celebrar el aniversario de un personaje que llevaba sin serie desde hacía dos años. Pero claro, también comprendo que es su propiedad intelectual y quieren exprimirla al máximo, especialmente con el videojuego en desarrollo y a punto de salir al mercado.

Por si esto fuera poco, a la aparición del videojuego se le unió una serie de especiales sobre el personaje que preludiaban la nueva serie regular (volumen 3, por si os habéis perdido), cuyo nuevo número 1 (márketing, márketing) apareció a mediados de 2007. Dicha serie regular siguió apareciendo más o menos mes tras mes, hasta que, de pronto, los lectores descubrieron que al número 10 lo seguiría no el número 11 sino el 75. ¿Cóoooomo? ¿Qué? Ah, claro, que si sumamos los números de los dos primeros volúmenes más los que llevamos del tercero, el resultado es 75, el número perfecto para echarle algo de morro, aumentar el número de páginas (y el precio, ni qué decir tiene), y volver a la numeración original que tan imperecedero personaje merece, pues setenta y cinco números no es algo que cualquier personaje de editorial independiente consiga fácilmente. (O sea, nueva oportunidad para relanzar la recientemente relanzada serie.)

Y pese a ser consciente de todo esto, compré el cómic porque Top Cow es la única compañía que ha garantizado que los precios de sus series regulares se mantendrán a $2.99 durante todo el año, mientras que la competencia (especialmente Marvel) ha covertido los $3.99 por número en prácticamente el nuevo estándar. Y porque Top Cow está regalando comics de sus series regulares (no cualquier porquería hecha para tal fin) por todo el país para ganar nuevos lectores y promocionar sus series. Y porque cada vez que en Top Cow tienen un crossover o evento especial, lo limitan a tres o cuatro números en vez de tres o cuatro docenas, al contrario que ciertas editoriales. Por todo esto, en definitiva, me dejé "engañar" y compré The Darkness #75, pese a saber que ni de lejos es el número 75. (No hay más que ver su serie hermana Witchblade, que ha llegado a los 125 sin trucos baratos.)

Lo peor de todo es que esta práctica de tomarle el pelo al lector sucede cada día más. Hace poco Marvel hizo lo mismo con Thor, que después de dos volúmenes y trece números del tercero, volvió a su numeración original para "celebrar" el número 600, qué cara más dura. Pero la cosa debió salirles bien, pues ya han anunciado que Hulk regresa a su numeración original para también festejar tanto su número 600 como la poca vergüenza de la editorial.

A lo mejor es que me hago viejo y cada día estoy más gruñón, pero esto me parece una desfachatez y una falta de respecto tremenda motivada por las ganas de ganar cuanto más dinero mejor. Además, no deja de resultarme espectacularmente irónico que por razones de márketing se deshaga un cambio que se hizo por razones de márketing que, en su día, se hizo por razones de márketing. Será que todo vale.

Thursday, April 02, 2009

Witchblade #125

The War of the Withcblades begins… with a lot of dialogue. It's a good thing Ron Marz's dialogue is as awesome as it usually is, and I didn't care one bit there was barely any action in this issue. Plus, Stjepan Sejic's amazing artwork makes for a very special landmark issue. A hundred and twenty-five issues! Who would have thought this series would last for this long? I, for one, am glad it did.

Also, this issue boasts four different covers, and this is the first time in comic book history in which I felt compelled to get a book twice just to get two different covers. I usually make fun of people who fall for this cheap trick, but I love Witchblade and I like to support Top Cow whenever I can, so I thought what the hell, and bought the two covers by Chris Bachalo. The only problem is that Sejic's cover is also great, but I had to stop myself. At least for now...

Wednesday, April 01, 2009

Lemur & Turtle

This is the other picture I was asked to draw by one of my girls. She went all crazy and wanted a monkey! And a turtle! And a vampire! I decided to ignore the latter, and got to work on the two animals. However, I had just been drawing way too many monkeys lately, so I went for a lemur instead. She loved the picture, and she said she's going to frame it, which makes me happy. Yet another satisfied customer!